
La industria textil mundial mostró una ligera mejoría en septiembre, aunque continúa operando en un escenario de débil demanda, bajos niveles de pedidos, capacidad ociosa y creciente presión de los costos.
La situación es especialmente preocupante en América: Sudamérica registró un récord negativo en ingreso de pedidos, mientras América del Norte y Central presenta las peores condiciones empresariales entre todas las regiones analizadas.
Así lo revela la 40ª Encuesta Global de la Industria Textil (GTIS) de la Federación Internacional de Fabricantes Textiles (ITMF), realizada entre el 21 y el 29 de septiembre de 2026.
El indicador mundial sobre situación de los negocios mejoró hasta -23 puntos porcentuales, bastante por encima del mínimo de -46 puntos alcanzado en noviembre de 2023, pero todavía claramente en terreno negativo. Para ITMF, la industria parece haberse instalado en una “nueva normalidad” caracterizada por una elevada incertidumbre.
Solo Asia del Sur (+13 pp) y África (+9 pp) presentan balances positivos. En el extremo opuesto aparecen Europa (-36 pp), Sudamérica (-44 pp) y América del Norte y Central (-56 pp).
También existen fuertes diferencias dentro de la cadena productiva. Los productores de fibras, con +17 pp, constituyen el único segmento con balance positivo, mientras las hilanderías (-33 pp) y empresas de acabado (-42 pp) atraviesan situaciones considerablemente más difíciles. Los fabricantes de maquinaria textil continúan afectados (-35 pp) por la resistencia de las empresas a realizar nuevas inversiones.
Las expectativas para los próximos seis meses, sin embargo, mejoraron hasta +19 pp. Pero este optimismo debe observarse con cautela: el 46% de los encuestados espera que la situación permanezca sin cambios, por lo que las expectativas positivas parecen apoyarse todavía más en esperanzas que en señales concretas de recuperación.
Uno de los datos más preocupantes corresponde a los pedidos. El indicador mundial mejoró ligeramente hasta -24 pp, pero Sudamérica cayó a un mínimo histórico de -69 pp. Paralelamente, la cartera global se redujo a apenas 2,3 meses, reflejando que numerosas empresas están trabajando esencialmente sobre pedidos ya confirmados.
La utilización de la capacidad productiva aumentó hasta 71%, frente al mínimo de 68% de noviembre de 2023, aunque permanece muy lejos de los niveles superiores al 80% habituales antes de fines de 2022.
La debilidad de la demanda continúa siendo el principal problema, señalada por 56% de las empresas. Le siguen el aumento del costo de las materias primas (42%) y de la energía (41%).
Frente a los aranceles estadounidenses, 29% de las compañías busca diversificar ventas hacia otros mercados, mientras 23% apuesta por automatización y mayor eficiencia y otro 23% está absorbiendo los mayores costos.
El panorama que deja la encuesta de ITMF es, por lo tanto, de cierta estabilización, pero todavía muy lejos de una recuperación sólida. Y para la industria textil americana, particularmente la sudamericana, las señales continúan siendo especialmente preocupantes.
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ITMF / Comunidad Textil
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