
La industria de la confección encontró un cliente que no elige personalmente su ropa, pero que cuenta con dueños cada vez más dispuestos a gastar en ella: las mascotas.
El crecimiento mundial de la tenencia de animales de compañía, su creciente consideración como integrantes de la familia y el aumento del gasto destinado a su bienestar están impulsando un nuevo mercado de prendas, accesorios y productos textiles que ya atrae desde pequeñas marcas especializadas hasta algunos de los grandes nombres internacionales de la moda.
La dimensión que está adquiriendo el fenómeno quedó demostrada en Nueva York, donde la moda canina decidió que ya no quería limitarse a algún desfile simpático y organizó su propia Semana de la Moda. La primera New York Dog Fashion Week (NYDFW), realizada del 8 al 12 de septiembre coincidiendo con la tradicional New York Fashion Week, llevó a la pasarela prendas y accesorios de gama alta y dejó una señal interesante para la industria: vestir mascotas está comenzando a consolidarse como una especialidad confeccionista con identidad y mercado propios.
Organizada por Bark House, un club para “mascotas de alta gama” ubicado en Chelsea, la primera edición reunió a cuatro marcas especializadas: Little Beast, By Teddy, Pawelier y 1ER. Hubo diferentes actividades y presentaciones que culminaron, como corresponde a cualquier semana de la moda que se respete, en una pasarela.
La propuesta pretende convertirse en un acontecimiento anual e incorporarse progresivamente al circuito de moda neoyorquino. Incluso Anthony Rubio, uno de los diseñadores reconocidos de canine couture, realizó su desfile el 15 de septiembre, dentro del calendario de la NYFW.
La oferta ya excede ampliamente los tradicionales abrigos para proteger perros del frío. Jerseys, camperas, impermeables, prendas técnicas, vestidos, accesorios, collares, mochilas y productos textiles para descanso y viajes forman parte de un universo cada vez más amplio. En el extremo superior aparecen incluso piezas de auténtica alta costura, con bordados, pedrería, sombreros y diseños realizados especialmente para cada animal.
Las estimaciones sobre el tamaño del mercado difieren considerablemente según los productos considerados. Fortune Business Insights ubica el mercado mundial alrededor de US$6.340 millones en 2026, mientras otras consultoras manejan cifras inferiores. Más importante que establecer todavía su dimensión exacta es observar que el negocio está creciendo y grandes compañías de moda ya ingresaron en él.
Zara, Barbour, Ralph Lauren, Burberry, Bottega Veneta, Hermès y Louis Vuitton, entre otras, han desarrollado productos o colecciones para mascotas, demostrando que el fenómeno atraviesa segmentos que van desde propuestas accesibles hasta el lujo.
Para fabricantes textiles y confeccionistas se abre así un nicho con posibilidades de especialización, diseño y diferenciación, impulsado además por comercio electrónico y redes sociales.
La denominada pet economy está transformando al animal de compañía en un “consumidor indirecto” de moda. Naturalmente, el perro difícilmente reclame la última colección o cuestione si un estampado combina con su collar. Pero sus propietarios sí lo hacen.
Y cuando una tendencia llega a tener su propia Semana de la Moda en Nueva York, la industria confeccionista tiene buenos motivos para prestarle atención.
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Pinker Moda / Comunidad Textil
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