Mercados

Tratado Europa – Mercosur: algunas entidades del sector se adelantan con acuerdos

Renión Mercosur – Euratex febrero de 2026

Recientemente se concretó un encuentro empresarial entre representantes de la Federación Argentina de la Industria Textil (FITA), la Asociación Brasilera de la Industria Textil y de la Confección (ABIT), la Asociación Industrial Paraguaya de Fabricantes de Ropa (AICP) y la Confederación Europea de la Confección y Textil (EURATEX). De esa reunión, de la que no participaron representantes de la industria confeccionista de la Argentina ni de su amplio conjunto de proveedores, se informó a través de comunicado que tuvo como objetivo “supervisar y reforzar el proceso de internalización del Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea”.

Si bien las organizaciones que se reunieron consideran que las condiciones del Tratado permitirán la competitividad de las industrias del sector textil y de la confección en ambos lados del Atlántico, hay importantes sectores industriales del Mercosur que las cuestionan.

En ese comunicado conjunto -emitido desde París el 5 de febrero de 2026-, las cuatro entidades que se reunieron destacaron que “el acuerdo Mercosur-UE constituye un elemento clave para facilitar reglas previsibles, acceso a mercados ampliados y apoyo al multilateralismo en un contexto internacional cada vez más desafiante”. Recordaron además que, pese a que el texto es actualmente investigado por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, “mantienen la confianza en que su visión estratégica prevalecerá y permitirá avanzar hacia su plena implementación”.

Luis Tendlarz, presidente de FITA.

Según se anuncia, el Acuerdo de Asociación Mercosur-Unión Europea aborda comercio, cooperación política, desarrollo sostenible y normas comunes que afectan a bienes, servicios y cadenas de valor completas. Algunos interpretan que para “los sectores textil y de confección, este acuerdo no representa únicamente la eliminación o reducción de barreras arancelarias, sino también una oportunidad para modernizar cadenas productivas, incrementar la inserción en mercados competitivos y consolidar inversiones estratégicas que impulsen tanto a empresas como a trabajadores”.

No obstante, hay amplios sectores del ámbito de la producción de países como Argentina y Brasil, especialmente en el ámbito PYME integrado por miles de empresas, estos conceptos son controvertidos. Se asegura que Europa mantiene una larga experiencia en montar barreras paraarancelarias con las que buscarán frenar la producción de los países del Mercosur. Además, aseguran que las industrias de países del Mercosur producen con altos costos estructurales e impositivos, ajenos a la fabricación. Esto les impide competir en igualdad de condiciones con proveedores asiáticos que ya tienen ganado el mercado Europa y que los seguirán eligiendo.

El empresario portugués Mario Jorge Machado es el presidente de EURATEX.

En el comunicado firmado por FITA, ABIT, AICP y EURATEX señala que “el tratado puede abrir puertas a oportunidades de acceso a mercados más amplios, cooperación tecnológica, flujo de inversión y refuerzo de estándares ambientales y laborales compartidos por ambos bloques económicos”. Estas entidades opinan que “tales elementos son particularmente relevantes para industrias que emplean a millones de personas, generan importantes volúmenes de producción y dependen de reglas claras para competir a escala global.”

En el comunicado las organizaciones empresariales destacaron que la industria textil y de la confección europea está compuesta por aproximadamente 200.000 empresas y 1,2 millones de trabajadores, con un volumen de negocio cercano a los € 170.000 millones, cifras que ilustran la magnitud del sector en la UE.

Por su parte, Brasil, Argentina y Paraguay, la industria textil y de confección cuenta con sólo 30.050 empresas pero con 1,9 millones de empleados y una facturación de US$ 45.000 millones.
—————————————————————————
FITA, ABIT, AICP y EURATEX / Comunidad Textil
———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

Ecuador desató una guerra comercial con Colombia y se rompe el intercambio regional

Presidentes Gustavo Petro, de Colombia, y Daniel Noboa de Ecuador.

Ecuador y Colombia ingresaron en una oscura batalla comercial, a partir de una acción inesperada del gobierno de Daniel Novoa, que actuó al más puro estilo Donald Trump, decidiendo la aplicación de manera unilateral de un arancel del 30% a las importaciones provenientes de Colombia. La situación genera una situación crítica para la industria de la moda de colombiana, que tiene un fluido comercio con el mercado ecuatoriano.

El presidente ecuatoriano Daniel Noboa vinculó la medida a la situación de violencia e inseguridad en la frontera norte, señalando como razones “la falta de cooperación efectiva de Colombia en la lucha contra el narcotráfico y los grupos criminales que operan en la zona limítrofe”. A pesar de las razones anunciadas, en general se interpreta que el principal argumento es económico.

El problema arancelario entre Ecuador y Colombia marcó un quiebre inesperado en una relación comercial históricamente fluida dentro de la Comunidad Andina, una medida que tomó por sorpresa tanto a las autoridades colombianas como a los sectores empresariales de ambos países.

Problemas en el paso fronterizo entre Colombia y Ecuador.

Ecuador, que tiene restringida sus decisiones económicas debido a que hace unas décadas aplicó la dolarización a su economía, viene registrando un déficit comercial sostenido frente a Colombia. Se estima que el gobierno había considerado que la presión comercial podía ser una herramienta para forzar cambios en la relación bilateral.

La respuesta de Bogotá fue inmediata. El gobierno colombiano calificó la decisión como contraria a los acuerdos de libre comercio vigentes en la Comunidad Andina y anunció aranceles recíprocos del 30% para productos ecuatorianos, además de otras medidas de impacto económico.

Entre ellas, se destacó la suspensión de la venta de electricidad a Ecuador, un suministro clave para el sistema energético del país vecino, y el endurecimiento de controles comerciales en la frontera.

A su vez, Ecuador redobló la apuesta con nuevas medidas, todas de gravedad para la paz regional. Novoa incrementó de forma significativa las tarifas por el tránsito de petróleo colombiano a través de su red de oleoductos, lo que fue interpretado por Colombia como una señal de que el conflicto había superado el plano estrictamente comercial. A partir de ese momento, medios regionales e internacionales comenzaron a hablar abiertamente de una “guerra comercial” entre dos socios estratégicos de la región andina.

El comercio bilateral, que en los últimos años había superado los US$ 2.500 millones anuales, se ve afectado por demoras, sobrecostos y una fuerte caída del flujo de mercaderías. En el Puente Internacional de Rumichaca, principal paso fronterizo, la actividad se redujo drásticamente, con largas filas de camiones y protestas de transportistas y cámaras empresarias que alertaron sobre pérdidas económicas y riesgos para el empleo.
——————————————————————
El Universo / El Colombiano / Comunidad Textil

———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

Colombia: las compras en las plataformas golpean fuerte al sector textil y confeccionista

Fábrica de confecciones en Colombia.

Más del 45% de la ropa que compran los colombianos es importada y, en su mayoría, la adquieren en tiendas online de origen chino como Shein, Temu y otras. Los confeccionistas locales denuncian que sus empresas tienen que cumplir una serie de regulaciones que no se aplican a los productos importados, generándose una muy fuerte desventaja.

Desde el momento en que el gobierno de Donald Trump comenzó a aplicar aranceles a sus productos, las empresas chinas buscaron incentivos para que esa producción fuera comprada por el resto del mundo. Por eso las plataformas de venta de ropa como Shein y Temu están impactando en la industria global de la moda.

En el caso de Colombia, como en muchos otros países, miles de paquetes ingresan a diario con prendas confeccionadas en Asia. El muy bajo precio de esos productos es el mayor atractivo que ofrecen estas empresas aunque se asegura que la calidad generalmente es baja.

Los empresarios textiles de Colombia denuncian que la ropa confeccionada en China no cumple con la normativa ambiental y laboral que las normas vigentes les exige a sus empresas y esto representa una competencia desleal. El gobierno colombiano, en respuesta a este reclamo, redujo la exención de US$ 200 a US$ 50, y a partir de este monto comenzó a cobrar aranceles del 19%. Sin embargo, los empresarios creen que esta medida no será suficiente para frenar el constante crecimiento de este tipo de envíos.

Juan Pablo Díaz Castaño, asociado de Holland & Knight, señaló que el arancel difícilmente detendrá el crecimiento de las compras en las plataformas. Para el especialista, la medida puede hacer que los compradores reorganicen sus compras para que no excedan los US$ 50 y no cree que tenga un efecto significativo.

Según la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), durante 2024 los envíos internacionales (que llegaron al país) con valores entre US$50 y US$200 alcanzaron un valor en aduanas cercano a los 3,96 billones de pesos colombianos.

En 2025, ingresaron a Colombia 37 millones de paquetes provenientes del exterior, casi el doble de todo lo ingresado en 2024 que fueron 19 millones de paquetes. Luego de la medida del gobierno de aplicar aranceles al ingreso de paquetes de productos importados se espera que en 2026 la tendencia de compra se reduzca.
——————————————–
Portafolio / Comunidad Textil

———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

México: Lycra lanza su nueva etapa y buscará convertirse en un ‘habilitador de negocios’

The Lycra Company anunció el inicio de una nueva etapa estratégica en México, redefiniendo el rol de la marca Lycra dentro del ecosistema textil. La compañía deja atrás la lógica de proveedor de insumos para posicionarse como un habilitador de negocios que agrega valor comercial, funcional y simbólico a las marcas con las que se asocia.

En un escenario de expansión para la industria de la confección, donde el mercado mexicano de prendas de vestir alcanzará los US$ 32.540 millones en 2026, este país ocupa un lugar central en los planes de Lycra.

La empresa considera que el peso de México dentro de América del Norte resulta clave si se considera que la región concentra cerca del 35% del mercado global de spandex, impulsado por el crecimiento sostenido de la ropa deportiva, el athleisure y los textiles de alto rendimiento. En este contexto, la marca Lycra busca consolidar una visión “All-in”, participando activamente en toda la cadena de valor, desde la investigación y el desarrollo hasta el producto final, conectando fábricas, confeccionistas y marcas frente a un consumidor cada vez más exigente y orientado al bienestar.

Este reposicionamiento de la compañía implica también abandonar el concepto de “ingrediente invisible” para asumir un rol protagónico en categorías como ropa deportiva, denim, lencería, ready-to-wear, ropa de trabajo, medias, ropa de cama y trajes de baño. El objetivo es elevar la propuesta funcional y comercial de las prendas, transformando productos comunes en experiencias que acompañen el movimiento, el confort y la identidad del usuario.

Según explicó René Pineda, director comercial de The Lycra Company para Norte y Centroamérica, la estrategia se apoya en innovaciones centradas en el consumidor, una oferta diferenciada y marcas que, a partir de esta tecnología, alcanzan estándares de clase mundial.

René Pineda, Director Comercial de The Lycra Company para Norte y Centroamérica.

El inicio de esta nueva etapa se materializó con una alianza estratégica junto a la marca mexicana de ropa deportiva premium Gymco Sportwear, que presentó una colección desarrollada con la tecnología Lycra Adaptiv. Esta fibra fue diseñada para adaptarse al cuerpo tanto en movimiento como en reposo, ofreciendo ajuste inteligente, compresión equilibrada, máxima elasticidad y mayor facilidad de uso, beneficios que responden a las demandas actuales de rendimiento y comodidad.

Con más de 65 años de trayectoria –asegura la empresa- , la fibra Lycra ha sido protagonista de transformaciones clave en la industria del vestuario a nivel global.

“Hoy, The Lycra Company articula innovación, calidad industrial y sustentabilidad, desarrollando soluciones que integran materiales reciclados y renovables y procesos productivos más eficientes”, explica. En un mercado donde el spandex mantiene tasas de crecimiento cercanas al 6% anual, la compañía apuesta a consolidarse en México como socio estratégico del bienestar moderno, fusionando moda, funcionalidad e innovación textil con una visión de largo plazo para toda la cadena productiva.
———————————————————
The Lycra Company / Comunidad Textil

———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

De cómo la avalancha sin control de minimis cambiaron a la industria de los EE.UU.

Fabrica de confecciones en los EE.UU.

La decisión de los Estados Unidos de cerrar la laguna legal conocida como de minimis marca un punto de inflexión para la industria de la indumentaria, los textiles, el calzado y los accesorios. Estos eran pequeños envíos que podían ingresar al país y que desde el 2015 podrían ser de hasta US$ 800. Durante años, este mecanismo permitió el ingreso masivo de paquetes al mercado estadounidense sin inspección ni pago de aranceles, generando una competencia profundamente desigual para los fabricantes y comerciantes estadounidenses y un riesgo creciente para los consumidores.

Según destacó Kim Glas, presidenta y directora ejecutiva del Consejo Nacional de Organizaciones Textiles, esta excepción se transformó en una avalancha incontrolable que llegó a representar 1.400 millones de envíos anuales, de los cuales cerca de la mitad correspondían a productos textiles y de confección.

Para la industria estadounidense, que emplea a más de 470.000 trabajadores y es uno de los principales exportadores textiles, el de minimis funcionó como un atajo comercial global que erosionó la base productiva, el cumplimiento normativo y la integridad de los regímenes comerciales vigentes. El ingreso libre de aranceles de millones de paquetes individualizados permitió a plataformas y empresas extranjeras vender directamente al consumidor final, eludiendo distribuidores y minoristas, controles aduaneros y responsabilidades legales, mientras los fabricantes locales debían competir bajo reglas mucho más exigentes en materia fiscal, laboral y ambiental.

El cierre de esta laguna, impulsado por una inusual convergencia de apoyos de Demócratas y Republicanos y respaldado por sindicatos, asociaciones industriales y comerciales, organismos de consumidores y hasta familiares de víctimas del narcotráfico, buscó restablecer condiciones mínimas de equidad comercial.

La orden ejecutiva emitida en agosto y su posterior codificación legislativa representan un avance significativo, no solo para proteger la producción nacional, sino también para reforzar la seguridad del consumidor y combatir el uso del comercio electrónico como canal para el ingreso de productos inseguros, falsificados o directamente ilícitos.

Sin embargo, el escenario dista de estar completamente resuelto. La imposición simultánea de nuevos aranceles recíprocos, el aumento del fraude comercial y la persistencia de prácticas ilegales por parte de empresas asiáticas han diluido parte de los beneficios esperados. A esto se suma una capacidad limitada de control por parte de las autoridades aduaneras, que enfrentan un volumen de envíos sin precedentes con recursos humanos y tecnológicos insuficientes.

Informes oficiales advierten que los envíos de minimis llegaron a representar más del 90% de la carga que ingresa al país, un dato que ilustra la magnitud del desafío.

Fábrica de jeans en Los Angeles.

La experiencia europea refuerza esta preocupación. En la Unión Europea, donde el límite de de minimis es de sólo € 150, se procesan miles de millones de paquetes al año, con niveles alarmantes de incumplimiento normativo en productos textiles de bajo costo. Frente a esta realidad, Europa avanza hacia la imposición de tasas específicas y la eventual eliminación de la exención, siguiendo una trayectoria similar a la estadounidense. Otros países, como Brasil y Sudáfrica, también se orientan en la misma dirección, impulsados por la necesidad de proteger a sus industrias, a los consumidores y a la legalidad del comercio.

Para los industriales y comerciantes del sector el fin del de minimis no es una medida proteccionista aislada, sino una corrección estructural destinada a reconstruir reglas básicas de gobernanza comercial. Exigir información, cumplimiento y pago de aranceles no es una barrera al comercio, sino una condición indispensable para competir en un mercado donde la conveniencia no puede seguir prevaleciendo sobre la seguridad, la equidad y la responsabilidad.
————————————————
Textile World / Comunidad Textil

———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

La Fundación ProTejer de la Argentina exige frenar ya el ingreso de ropa usada

No al ingreso de ropa usada en ñla Argentina.

La Fundación ProTejer de Argentina llamó a firmar un petitorio para exigir a las autoridades del país la prohibición de la importación de ropa usada, que está ingresando en grandes cantidades. Esas prendas en parte se venden, generando una competencia letal con la producción local, pero la mayoría se descarta y su dimensión amenaza con formar basurales como los que están contaminando el enorme desierto de Atacama, en Chile.

El documento de la Fundación ProTejer asegura que desde que el gobierno de Javier Milei eliminó la prohibición de importación de ropa usada Argentina corre el riesgo de convertirse en el basurero textil del mundo. “Esto no sólo pone en jaque a la economía local, sino que amenaza gravemente al medio ambiente ya la salud pública, generando un problema de largo plazo cuyas consecuencias ya se observan en otros países”, explica.

En los últimos meses se ha registrado un crecimiento explosivo de las importaciones de ropa usada. Gran parte de estas prendas llega en mal estado y son de baja calidad, por lo que lejos de representar reutilización o economía circular, se convierten rápidamente en residuos textiles .

Ropa usada.

Hay un antecedente cercano que no podemos ignorar. En el Desierto de Atacama, en el norte de Chile, que es uno de los ecosistemas más frágiles del planeta, millones de prendas descartadas provenientes de países desarrollados terminaron formando enormes basurales a cielo abierto. Ese fenómeno no es una excepción. Es el resultado de un modelo global donde los países exportan su problema ambiental hacia economías periféricas.

Por esto, permitir el ingreso masivo de ropa usada en Argentina expone al país a reproducir ese mismo escenario. La mayoría de la ropa usada importada está compuesta por fibras sintéticas que no pueden reciclarse y si se queman liberan gases tóxicos. Estas prendas tardan décadas en degradarse, liberando microplásticos y contaminantes en suelos y cursos de agua.

El documento destaca que la Argentina no cuenta con infraestructura adecuada para gestionar este volumen de residuos textiles, lo que implicaría basurales, contaminación persistente y alto costo ambiental. Por esto, aceptar estas importaciones implica trasladar al país un problema ambiental global, sin solución real y con costos irreversibles para las generaciones futuras.

La importación masiva de ropa usada implica también un grave riesgo sanitario porque tampoco garantiza condiciones de higiene ni trazabilidad. Estas prendas pueden transmitir hongos, bacterias, parásitos o residuos químicos, y no cumplen con los estándares sanitarios básicos ni químicos, exponiendo a los consumidores a riesgos para su salud.

Pero además de estos riesgos sanitarios y ambientales, esta el quiebre que generan las importaciones en la producción local que cumple normas laborales, fiscales y ambientales. Esos “residuos” los hacen llegar al mercado a precios ridículos y se convierten en una competencia feroz que provoca la destrucción de miles de puestos de trabajo. También generan mayor informalidad en la comercialización y debilitamiento de toda la cadena textil–indumentaria.

Sin embargo el pedido de suspensión de la importación de productos ropa usada y también de artículos baratos, sin pago de impuestos y sin control sanitario de ningún tipo, no es sólo de una discusión comercial. Es una cuestión que compromete el ambiente, la salud y el trabajo. Por estos motivos, la mayoría de los países del mundo prohíbe la importación de ropa usada. Esta prohibición es fundamental para alinearse con los estándares internacionales de sustentabilidad y protección ambiental, restituir.

Por esto se convoca a firmar la petición y exigirle a la Secretaría de Industria y Comercio “la restauración inmediata de la prohibición a la importación de ropa usada y la aplicación de criterios ambientales, sanitarios y productivos integrales en la política comercial.”

Asimismo se sostienen que “Argentina no debe ser el destino final de los desechos textiles del mundo” y se llama a defender el ambiente, la salud y el trabajo en el país.

Para firmar el petitorio y conocer más sobre esta problemática, se puede ingresar en el Instagram de la Fundación ProTejer:
https://www.instagram.com/fundprotejer/

———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

EE.UU.: la crisis económica golpea a los consumidores de indumentaria y moda

La demanda de los consumidores estadounidenses en sectores como calzado, marroquinería, textil, confecciones, indumentaria Y accesorios de moda, enfrenta actualmente una inusual crisis económica. La combinación de inflación, mayores aranceles a las importaciones y cambios estructurales en la forma de comprar moda ha desajustado los hábitos de los estadounidenses, provocando una fuerte sensación de inestabilidad. Con cerca del 75% del calzado y 78% de la ropa consumidos en EE.UU. que son importados, la política arancelaria de la Administración Trump esta impactando directamente en los precios de venta de un gran número de bienes y por consecuencia en las decisiones de gasto de los hogares.

Los aranceles impuestos a las prendas de vestir y otros productos que importa Estados Unidos alcanzaron en 2025 su nivel más alto en décadas, y los productos de algunos países clave pueden enfrentar cargos muy altos, lo que empuja los precios al consumidor.

En sectores como la indumentaria básica, los aumentos de precio han sido evidentes y se han reflejado en alzas de hasta casi 40% en algunos análisis, mientras calzado y prendas de mayor valor no escapan al impacto de estos costos adicionales transferidos a los estantes.

El comportamiento del consumidor estadounidense en 2025 mostró una mayor cautela frente a estos incrementos de precios. Las ventas minoristas totales han continuado creciendo y en gran parte de ese avance se explica por el alza de precios más que por mayores volúmenes vendidos. Esto cual indica que los hogares son sensibles a los cambios en el poder adquisitivo y es probable que la baja en las compras continúe.

En el rubro indumentaria hay una marcada tendencia a buscar mayor valor por dólar, canales de descuento y promociones, además de un notable interés en la reventa y el mercado de segunda mano, que evita costos arancelarios y ofrece alternativas más cercanas a los debilitados bolsillos de los consumidores.

Las marcas tradicionales han observado una reducción en la influencia de la “marca conocida” como factor decisivo de compra, reflejo del cansancio del comprador frente a precios elevados y una mayor voluntad de experimentar con múltiples fuentes y formatos de moda.

Los sectores dentro de esta industria no se comportan de manera uniforme. En indumentaria casual y básica, la demanda está más comprimida: los consumidores postergan compras discrecionales u optan por prendas de menor precio ante la incertidumbre económica actual. Por esto, la expectativa de crecimiento del gasto en ropa se ha desacelerado hacia alrededor del 1,5 % a comienzos de 2026, desde más del 3% en períodos anteriores.

En moda de gama media y alta, aunque algunos consumidores con mayor poder adquisitivo continúan comprando, el ritmo de ventas ha mostrado signos de ralentización y las marcas han tenido que ajustar precios o absorber parte de los aranceles para sostener volúmenes. El segmento de moda de lujo, por su parte, sigue siendo menos sensible a aranceles que al gasto discrecional general, pero está sujeto a reducciones puntuales en el tráfico de compras por la percepción de menor valor relativo frente a incrementos de costo de vida en otras áreas. En calzado deportivo y técnico, los aumentos esperados de precios han generado que muchos consumidores reconsideren su patrón de compra, optando por marcas de entrada o esperando ofertas, y esto influye en la rotación de inventarios.

Mirando hacia 2026, las proyecciones de mercado para la venta de productos de indumentaria y moda en EE.UU. apuntan a un crecimiento moderado en términos nominales, con estimaciones de expansión del mercado global de ropa y calzado alrededor de 2,6 % hacia 2026, aunque este promedio global incluye mercados fuera de los Estados Unidos y es probable nuevos cambios económicos que lo influya.

Los analistas de mercado sostienen que en Los Estados Unidos el crecimiento real del gasto en moda no crecerá e incluso puede ser negativo si se ajusta por inflación, reflejando la presión de los precios sobre el consumo ‘discrecional’. Aseguran que la estrategia de muchas empresas se esta orientando a diversificar sus fuentes de abastecimiento, con un desplazamiento de participación de proveedores como China hacia otros países del Sudeste Asiático. Asimismo, buscan negociar con proveedores para compartir el impacto de los aranceles, para no trasladar totalmente los costos al consumidor final.

Los industriales de Latinoamérica y otras regiones que exportan a EE.UU., están atentos a este panorama que implica una necesidad de revisar estrategias de precios, optimizar cadenas de valor y explorar acuerdos preferenciales. También piensan en fortalecer propuestas de producto que conecten con los consumidores que priorizan calidad, sostenibilidad y valor agregado frente a opciones más económicas y de menor calidad.
———————————————————————————————
Euromonitor / FashionUnited / Fibre2Fashion / Comunidad Textil

———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

Argentina: Claudio Drescher explicó el impacto impositivo en el precio final de la ropa

Claudio Drescher, presidente de la CIAI.

El empresario Claudio Drescher, presidente de la Cámara de la Industria Argentina de la Indumentaria, CIAI, detalló los gravámenes que debe pagar la industria y el comercio minorista de indumentaria a lo largo del procesos de producción y comercialización. “Esto no pasa en ningún lugar del mundo” enfatizó.

Una de las frases más escuchadas entre consumidores argentinos es que la ropa es cara. De hecho, marcas argentinas que venden en otros países de la región tienen precios más altos en Argentina que en el resto de los mercados en donde operan. Lo mismo sucede con las empresas extranjeras que venden sus artículos en la Argentina.

Drescher señaló que “el sector textil de Argentina tiene una carga impositiva alta porque tiene un alto índice de informalidad”. El presidente de CIAI recalcó que “al sector formal se le cobra mucho y los informales se ahorran esa carga y tienen precios muy distintos”. Un ejemplo claro de esto es que un jean que en un shopping cuesta $100.000 se puede conseguir en La Salada (una enorme feria polular de la provincia de Buenos Aires) por unos $15.000.

Según detalló el directivo, de los $100.000 que cuesta el pantalón, $55.000 corresponden a impuestos y gastos de alquiler. “Al minorista no le llegaron $100.000, le llegaron $45.000. Con ese monto debe afrontar el pago de la prenda, el salario de la vendedora, los servicios, la diseñadora y el transporte hasta el local”.

Drescher resaltó que “esto no pasa en ningún lugar del mundo” y señaló que “todo es más caro en Argentina porque los costos son diferentes”. Estos costos junto con la caída del consumo afectan la producción local. Actualmente, la industria textil está trabajando al 44% de su capacidad según un informe de la Fundación ProTejer.

Por otro lado, el 70% del consumo textil proviene de mercadería extranjera. En este escenario, TN Platex, una de las firmas textiles más importantes del país, debió cerrar su sector de confección en Monte Caseros, provincia de Corrientes. La empresa acordó indemnizaciones y reubicará a 16 operarios en otras áreas como hilandería y telares.
—————————————————————–
El ciudadano / Maipistiner / Comunidad Textil

———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

Colombia vive un diciembre que muestra el entusiasmo del consumo y la celebración

En diciembre los centros comerciales se conviertes en una fiesta de las compras.

La temporada navideña vuelve a confirmar su rol estratégico para la industria textil y de la moda en Colombia, consolidándose como el principal motor de ventas y rentabilidad del año. De acuerdo con estimaciones del Instituto para la Exportación y la Moda, sólo en diciembre la industria generará alrededor de más de mil millones de dólares en ventas, lo que permitirá cerrar 2025 con un crecimiento cercano al 10% en utilidades.

Este desempeño responde al paulatino crecimiento del mercado interno y a la tradición cultural que influye en las compras que se intensifican en las últimas semanas del año.

Una multitud llena las calles en diciembre.

Según los estudios de mercado, las bonificaciones, pagos de fin de año y vacaciones crean un escenario favorable para el consumo, mientras que la compra de ropa adquiere un valor simbólico ligado a la celebración, la renovación y el regalo. Para el consumidor colombiano, vestir una prenda nueva en estas fechas no es solo una decisión “sino una forma de expresar identidad y proyectar expectativas para el año que comienza”. Por esto diciembre en el punto más alto del calendario comercial del sector.

Históricamente, este mes concentra más del 11% de las ventas anuales de la moda en el país, según datos de Inexmoda, con un pico de transacciones en los días previos al 24 de diciembre.

El aumento del tráfico en tiendas físicas, la llegada de turistas y el actual mayor poder adquisitivo de los hogares explican buena parte de esta dinámica. A ello se suma el crecimiento sostenido del comercio electrónico, que ha ampliado el alcance de las marcas y elevado el ticket promedio.

El impacto no se limita a las grandes ciudades ni a las marcas consolidadas. Ferias de emprendimiento, mercados locales y eventos culturales también se benefician del aumento del consumo, generando un efecto positivo a lo largo de toda la cadena productiva.
—————————————–
Comunidad Textil
———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

Argentina: tras eliminar los controles sufre una invasión de indumentaria de China

En la Argentina la caída del consumo esta provocando en ciere de miles de comercios minoristas.

La industria textil argentina atraviesa una avalancha de importaciones ultrabaratas, mayormente provenientes de China, y un giro drástico en la política comercial del país. En un contexto de desregulación acelerada, flexibilización aduanera y eliminación de mecanismos básicos de control, el mercado local se ha vuelto terreno fértil para un ingreso masivo de prendas sin certificaciones, sin etiquetas, sin trazabilidad y sin pago de impuestos, lo que constituye una agresión estructural para toda la cadena de valor textil e indumentaria.

En un importante documento, la Fundación ProTejer analizó la actual situación de la industria y el comercio textil en Argentina. En el señala que en apenas dos años China pasó de abastecer poco más de la mitad de las importaciones textiles argentinas a representar siete de cada diez prendas que ingresan al país.

Luciano Galfione presidente de la Fundación ProTejer.

Entre enero y octubre de 2024 y el mismo período de 2025, las importaciones de origen chino crecieron 109%, muy por encima del promedio general. El avance es aún más extremo en categorías clave: en tejidos de punto China explica hoy el 94% del total importado; en indumentaria, el 71%; y en confecciones terminadas, el 68%. Sin duda esta expansión no responde únicamente a la competitividad asiática, sino a un cambio profundo en las reglas del comercio exterior argentino.

La eliminación de normas avaladas por la OMC, como los valores criterio -fundamentales para evitar la subfacturación-, los controles obligatorios sobre etiquetado, talles y composición, y la declaración jurada de componentes del producto, abrió un canal de ingreso sin precedentes para mercadería de dudosa calidad. A esto se sumó la flexibilización del régimen de dumping y la postergación de regulaciones vinculadas a sustancias químicas nocivas en textiles. Todas estas herramientas no eran barreras al comercio, sino mecanismos de transparencia, fiscalización y seguridad para consumidores y empresas, utilizados por países desarrollados para garantizar competencia leal. Al desaparecer, dejaron al sector expuesto a una competencia desbalanceada, donde la producción local compite con productos que ingresan en condiciones imposibles de equiparar.

El segundo vector clave es la expansión explosiva del régimen de correo internacional y la penetración de plataformas digitales chinas como Shein, AliExpress o Temu, que operan directamente sobre el consumidor argentino. Este modelo elude a importadores, mayoristas y comercios locales, enviando productos por vía aérea sin aranceles ni controles efectivos gracias a la flexibilización del sistema puerta a puerta. Estas plataformas se benefician además de subsidios estatales chinos a los envíos internacionales —como ePacket y China Post—, que reducen drásticamente los costos logísticos, permitiendo ofrecer prendas a precios inferiores al costo de las materias primas utilizadas por fabricantes argentinos. El resultado es un esquema donde el consumidor recibe un paquete en su casa, pero la industria nacional pierde producción, empleo y capacidad de inversión.

Según los últimos datos disponibles, el sector textil concentra una de las caídas de producción más profundas. En septiembre registró un retroceso del 20% interanual y acumula una baja de 27,8% al compararse con dos años atrás. La industria textil operó apenas con apenas un 37,1%, del uso de la capacidad instalada, el nivel más bajo entre todos los sectores industriales en Argentina. Esta cifra implica una caída de 14,2 puntos porcentuales respecto de un año atrás y de 22% en comparación con 2023.

Mientras Argentina desregula, las principales economías del mundo avanzan en sentido inverso. Francia aprobó en 2025 la primera ley contra la moda ultrarrápida, que aplicará ecoimpuestos por prenda, exigirá eco-scores y prohibirá la publicidad de estas plataformas desde 2026. La Comisión Europea evalúa eliminar la exención de impuestos a envíos de bajo valor, crear tasas por paquete y establecer un sistema de vigilancia aduanera específico para compras digitales. Estados Unidos eliminó en agosto de 2025 la exención de minimis: todo paquete, sin importar su valor, paga impuestos y cumple controles formales. México avanzó con medidas similares, aplicando aranceles del 33,5% a envíos de plataformas provenientes de países sin acuerdo comercial y obligándolas a registrarse fiscalmente. La tendencia mundial no es frenar el comercio, sino equilibrar la competencia y proteger a consumidores y productores frente a prácticas abusivas.

En Argentina, en cambio, se desmontan instrumentos que garantizaban trazabilidad y recaudación fiscal, mientras el país se convierte en un mercado capturado por operadores digitales extranjeros que venden sin tributar ni cumplir las obligaciones que sí se exigen a cualquier empresa local. Este desbalance erosiona no solo la producción, sino también los canales comerciales tradicionales, las marcas nacionales y el empleo asociado a más de medio millón de trabajadores de la cadena textil e indumentaria.

La ropa barata que llega al consumidor parece una ventaja inmediata, pero su costo oculto es elevado. Cada paquete que ingresa sin impuestos ni controles representa un puesto de trabajo perdido, un taller que cierra, una fábrica que reduce turnos y un comercio que vende menos. Además, el consumidor queda expuesto a productos sin certificación sanitaria, sin información sobre composición o sustancias químicas y sin garantías mínimas. Lo barato, en definitiva, termina saliendo caro cuando el país renuncia a instrumentos básicos de regulación que el resto del mundo fortalece.

El desafío para el sector textil argentino ya no es solo productivo, sino regulatorio. En este contexto, iniciativas legislativas como la impulsada por el diputado Miguel Ángel Pichetto -que propone establecer un marco mínimo para la competencia con plataformas extranjeras- buscan corregir distorsiones extremas y evitar que la desregulación total destruya capacidades productivas que tardaron décadas en construirse. El futuro del sector dependerá de si Argentina decide alinearse con los estándares globales de fiscalización y defensa comercial o si continúa profundizando un modelo que favorece las importaciones descontroladas en detrimento de la producción, el empleo y el desarrollo industrial local.
———————————————————–
Fundación ProTejer / Comunidad Textil

———————————————————————————————————————

Para comunicarse con ComunidadTextil: contacto@comunidadtextil.com

Go to Top