Europa denuncia que casi el 40% de las etiquetas mienten en los datos sobre materiales

La Comisión Europea denunció un fraude generalizado en el etiquetado de la moda, asegurando que el 37% de las prendas analizadas en un estudio reciente incumplen la normativa, ocultando materiales, falseando composiciones o careciendo de información básica.

Un estudio publicado por la Comisión Europea ha revelado que el etiquetado de materiales en el 37% de las prendas analizadas no informa correctamente sobre su contenido.

Para la Comisión Europea, estas irregularidades en el etiquetado textil no son solo una cuestión de transparencia, sino un problema económico y de confianza.

Tras examinar 132 productos en 2025, incluyendo camisetas, ropa infantil, prendas deportivas y pijamas, los reguladores descubrieron que 49 prendas no cumplían con los requisitos legales de etiquetado textil. Las consecuencias llegaron de inmediato: 18 productos se retiraron del mercado, mientras que otros recibieron órdenes de corregir sus etiquetas.

El problema para la Comisión Europea va mucho más allá de un simple error administrativo. Los datos revelan que el engaño es sistemático y, en muchos casos, intencionado. Los índices de fallo fueron más altos entre las prendas etiquetadas como mezclas de fibras naturales y sintéticas, con un 64% de información incorrecta. Las compras online también obtuvieron peores resultados que las prendas adquiridas en tiendas físicas, con índices de error del 46% y del 36%, respectivamente.

Entre las infracciones se incluyeron porcentajes de fibras incorrectos e identificación errónea de las mismas. Algunas prendas contenían materiales diferentes y más baratos que los anunciados, como poliéster en lugar de acrílico. Muchos productos, sobre todo llegados de fuera de la U.E., carecían además de información básica del fabricante, lo que dificultaba la aplicación de la normativa y su posible retirada del mercado.

La Comisión afirmó que estas discrepancias socavan la confianza del consumidor y pueden generar perjuicios económicos. Esto sucede más en el caso de productos comercializados como “fabricados con materiales de primera calidad”, que utilizan alternativas de menor costo.

Para la Comisión Europea, estas irregularidades no son solo una cuestión de transparencia, sino un problema económico y de confianza. Cuando una marca vende una prenda como 100% algodón o lana de alta calidad y en realidad contiene poliéster o fibras recicladas baratas, no solo estafa al cliente, sino que distorsiona el mercado. Los consumidores que pagan un precio premium por materiales supuestamente sostenibles o de primera calidad son estafados, mientras que las empresas que sí cumplen con la normativa pierden competitividad.

Patrick Strumpf, director de Haelixa -empresa proveedora de tecnologías de trazabilidad-, destacó el impacto real de esta desinformación, especialmente en materia de reciclado. “No se puede reciclar lo que no se puede identificar”. Algunos observadores han advertido que la normativa actual sólo aborda un aspecto de la transparencia del producto. Por ejemplo, en la UE no existe la obligación de revelar la presencia de PFAS, los llamados químicos eternos presentes desde hace mucho tiempo en prendas y en muchos otros artículos domésticos.

En el marco de la entrada en vigor del Pasaporte Digital de Productos (DPP) en la UE, el sector ya se está preparando para unos requisitos de trazabilidad más estrictos. Deberán incluir información más detallada sobre el producto a lo largo de toda la cadena de suministro.

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PinkerModa / Comunidad Textil
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