El sector de la lana en España es un mercado con grandes posibilidades de recuperación.

La lana española atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Con una producción anual cercana a las 20.000 toneladas, el volumen lleva años en descenso y refleja una crisis profunda que afecta tanto a la ganadería extensiva como a la industria textil vinculada a esta fibra histórica. Lo que durante siglos fue un pilar económico y cultural hoy se encuentra en decadencia.

Alrededor del 60% de la lana producida en España se exporta, incluso después de ser procesada en los escasos tres lavaderos que aún permanecen activos en el país, lo que deja al mercado interno prácticamente desconectado de su valiosa materia prima.

Una iniciativa busca que la lana española vuelva a ser, como en otras épocas, su «oro blanco».

La pérdida de valor es tan marcada que, en muchos casos, el costo de la esquila y del transporte supera al precio que recibe el productor. Para numerosos ganaderos, la lana ha dejado de ser un recurso y se ha convertido en un residuo. Esta situación desincentiva la actividad y profundiza la ruptura de una cadena de valor que resulta clave no solo para la moda y el textil.

La lana reúne atributos que hoy el mercado global dice demandar: es renovable, biodegradable, circular, durable y termorreguladora. En los últimos tiempos desde ámbitos académicos, institucionales y creativos se subraya su enorme potencial para la artesanía contemporánea, el diseño de valor agregado y aplicaciones que exceden lo textil. Sin embargo, sin demanda en España y sin un marco que incentive su uso, estas virtudes no se traducen en oportunidades económicas concretas.

La actividad lanera en España vive un mal momento.

En respuesta, comienzan a surgir iniciativas que buscan revertir el proceso. Desde proyectos de recuperación ganadera hasta propuestas de diseño e investigación aplicada, algunas experiencias demuestran que es posible reconstruir la circularidad perdida.

El desafío de fondo en España sigue siendo cultural y estratégico. Cambiar la percepción del consumidor, establecer reglas que prioricen fibras naturales nacionales y construir una identidad reconocible para la lana española aparecen como pasos indispensables. Para la industria textil, el debate ya no es sólo productivo, sino una oportunidad para redefinir valor, sostenibilidad y origen en un contexto donde las fibras nobles vuelven a ser estratégicas.
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Noticiero Textil / Comunidad Textil

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