Mercados

De cómo la avalancha sin control de minimis cambiaron a la industria de los EE.UU.

Fabrica de confecciones en los EE.UU.

La decisión de los Estados Unidos de cerrar la laguna legal conocida como de minimis marca un punto de inflexión para la industria de la indumentaria, los textiles, el calzado y los accesorios. Estos eran pequeños envíos que podían ingresar al país y que desde el 2015 podrían ser de hasta US$ 800. Durante años, este mecanismo permitió el ingreso masivo de paquetes al mercado estadounidense sin inspección ni pago de aranceles, generando una competencia profundamente desigual para los fabricantes y comerciantes estadounidenses y un riesgo creciente para los consumidores.

Según destacó Kim Glas, presidenta y directora ejecutiva del Consejo Nacional de Organizaciones Textiles, esta excepción se transformó en una avalancha incontrolable que llegó a representar 1.400 millones de envíos anuales, de los cuales cerca de la mitad correspondían a productos textiles y de confección.

Para la industria estadounidense, que emplea a más de 470.000 trabajadores y es uno de los principales exportadores textiles, el de minimis funcionó como un atajo comercial global que erosionó la base productiva, el cumplimiento normativo y la integridad de los regímenes comerciales vigentes. El ingreso libre de aranceles de millones de paquetes individualizados permitió a plataformas y empresas extranjeras vender directamente al consumidor final, eludiendo distribuidores y minoristas, controles aduaneros y responsabilidades legales, mientras los fabricantes locales debían competir bajo reglas mucho más exigentes en materia fiscal, laboral y ambiental.

El cierre de esta laguna, impulsado por una inusual convergencia de apoyos de Demócratas y Republicanos y respaldado por sindicatos, asociaciones industriales y comerciales, organismos de consumidores y hasta familiares de víctimas del narcotráfico, buscó restablecer condiciones mínimas de equidad comercial.

La orden ejecutiva emitida en agosto y su posterior codificación legislativa representan un avance significativo, no solo para proteger la producción nacional, sino también para reforzar la seguridad del consumidor y combatir el uso del comercio electrónico como canal para el ingreso de productos inseguros, falsificados o directamente ilícitos.

Sin embargo, el escenario dista de estar completamente resuelto. La imposición simultánea de nuevos aranceles recíprocos, el aumento del fraude comercial y la persistencia de prácticas ilegales por parte de empresas asiáticas han diluido parte de los beneficios esperados. A esto se suma una capacidad limitada de control por parte de las autoridades aduaneras, que enfrentan un volumen de envíos sin precedentes con recursos humanos y tecnológicos insuficientes.

Informes oficiales advierten que los envíos de minimis llegaron a representar más del 90% de la carga que ingresa al país, un dato que ilustra la magnitud del desafío.

Fábrica de jeans en Los Angeles.

La experiencia europea refuerza esta preocupación. En la Unión Europea, donde el límite de de minimis es de sólo € 150, se procesan miles de millones de paquetes al año, con niveles alarmantes de incumplimiento normativo en productos textiles de bajo costo. Frente a esta realidad, Europa avanza hacia la imposición de tasas específicas y la eventual eliminación de la exención, siguiendo una trayectoria similar a la estadounidense. Otros países, como Brasil y Sudáfrica, también se orientan en la misma dirección, impulsados por la necesidad de proteger a sus industrias, a los consumidores y a la legalidad del comercio.

Para los industriales y comerciantes del sector el fin del de minimis no es una medida proteccionista aislada, sino una corrección estructural destinada a reconstruir reglas básicas de gobernanza comercial. Exigir información, cumplimiento y pago de aranceles no es una barrera al comercio, sino una condición indispensable para competir en un mercado donde la conveniencia no puede seguir prevaleciendo sobre la seguridad, la equidad y la responsabilidad.
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Textile World / Comunidad Textil

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La Fundación ProTejer de la Argentina exige frenar ya el ingreso de ropa usada

No al ingreso de ropa usada en ñla Argentina.

La Fundación ProTejer de Argentina llamó a firmar un petitorio para exigir a las autoridades del país la prohibición de la importación de ropa usada, que está ingresando en grandes cantidades. Esas prendas en parte se venden, generando una competencia letal con la producción local, pero la mayoría se descarta y su dimensión amenaza con formar basurales como los que están contaminando el enorme desierto de Atacama, en Chile.

El documento de la Fundación ProTejer asegura que desde que el gobierno de Javier Milei eliminó la prohibición de importación de ropa usada Argentina corre el riesgo de convertirse en el basurero textil del mundo. “Esto no sólo pone en jaque a la economía local, sino que amenaza gravemente al medio ambiente ya la salud pública, generando un problema de largo plazo cuyas consecuencias ya se observan en otros países”, explica.

En los últimos meses se ha registrado un crecimiento explosivo de las importaciones de ropa usada. Gran parte de estas prendas llega en mal estado y son de baja calidad, por lo que lejos de representar reutilización o economía circular, se convierten rápidamente en residuos textiles .

Ropa usada.

Hay un antecedente cercano que no podemos ignorar. En el Desierto de Atacama, en el norte de Chile, que es uno de los ecosistemas más frágiles del planeta, millones de prendas descartadas provenientes de países desarrollados terminaron formando enormes basurales a cielo abierto. Ese fenómeno no es una excepción. Es el resultado de un modelo global donde los países exportan su problema ambiental hacia economías periféricas.

Por esto, permitir el ingreso masivo de ropa usada en Argentina expone al país a reproducir ese mismo escenario. La mayoría de la ropa usada importada está compuesta por fibras sintéticas que no pueden reciclarse y si se queman liberan gases tóxicos. Estas prendas tardan décadas en degradarse, liberando microplásticos y contaminantes en suelos y cursos de agua.

El documento destaca que la Argentina no cuenta con infraestructura adecuada para gestionar este volumen de residuos textiles, lo que implicaría basurales, contaminación persistente y alto costo ambiental. Por esto, aceptar estas importaciones implica trasladar al país un problema ambiental global, sin solución real y con costos irreversibles para las generaciones futuras.

La importación masiva de ropa usada implica también un grave riesgo sanitario porque tampoco garantiza condiciones de higiene ni trazabilidad. Estas prendas pueden transmitir hongos, bacterias, parásitos o residuos químicos, y no cumplen con los estándares sanitarios básicos ni químicos, exponiendo a los consumidores a riesgos para su salud.

Pero además de estos riesgos sanitarios y ambientales, esta el quiebre que generan las importaciones en la producción local que cumple normas laborales, fiscales y ambientales. Esos “residuos” los hacen llegar al mercado a precios ridículos y se convierten en una competencia feroz que provoca la destrucción de miles de puestos de trabajo. También generan mayor informalidad en la comercialización y debilitamiento de toda la cadena textil–indumentaria.

Sin embargo el pedido de suspensión de la importación de productos ropa usada y también de artículos baratos, sin pago de impuestos y sin control sanitario de ningún tipo, no es sólo de una discusión comercial. Es una cuestión que compromete el ambiente, la salud y el trabajo. Por estos motivos, la mayoría de los países del mundo prohíbe la importación de ropa usada. Esta prohibición es fundamental para alinearse con los estándares internacionales de sustentabilidad y protección ambiental, restituir.

Por esto se convoca a firmar la petición y exigirle a la Secretaría de Industria y Comercio “la restauración inmediata de la prohibición a la importación de ropa usada y la aplicación de criterios ambientales, sanitarios y productivos integrales en la política comercial.”

Asimismo se sostienen que “Argentina no debe ser el destino final de los desechos textiles del mundo” y se llama a defender el ambiente, la salud y el trabajo en el país.

Para firmar el petitorio y conocer más sobre esta problemática, se puede ingresar en el Instagram de la Fundación ProTejer:
https://www.instagram.com/fundprotejer/

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EE.UU.: la crisis económica golpea a los consumidores de indumentaria y moda

La demanda de los consumidores estadounidenses en sectores como calzado, marroquinería, textil, confecciones, indumentaria Y accesorios de moda, enfrenta actualmente una inusual crisis económica. La combinación de inflación, mayores aranceles a las importaciones y cambios estructurales en la forma de comprar moda ha desajustado los hábitos de los estadounidenses, provocando una fuerte sensación de inestabilidad. Con cerca del 75% del calzado y 78% de la ropa consumidos en EE.UU. que son importados, la política arancelaria de la Administración Trump esta impactando directamente en los precios de venta de un gran número de bienes y por consecuencia en las decisiones de gasto de los hogares.

Los aranceles impuestos a las prendas de vestir y otros productos que importa Estados Unidos alcanzaron en 2025 su nivel más alto en décadas, y los productos de algunos países clave pueden enfrentar cargos muy altos, lo que empuja los precios al consumidor.

En sectores como la indumentaria básica, los aumentos de precio han sido evidentes y se han reflejado en alzas de hasta casi 40% en algunos análisis, mientras calzado y prendas de mayor valor no escapan al impacto de estos costos adicionales transferidos a los estantes.

El comportamiento del consumidor estadounidense en 2025 mostró una mayor cautela frente a estos incrementos de precios. Las ventas minoristas totales han continuado creciendo y en gran parte de ese avance se explica por el alza de precios más que por mayores volúmenes vendidos. Esto cual indica que los hogares son sensibles a los cambios en el poder adquisitivo y es probable que la baja en las compras continúe.

En el rubro indumentaria hay una marcada tendencia a buscar mayor valor por dólar, canales de descuento y promociones, además de un notable interés en la reventa y el mercado de segunda mano, que evita costos arancelarios y ofrece alternativas más cercanas a los debilitados bolsillos de los consumidores.

Las marcas tradicionales han observado una reducción en la influencia de la “marca conocida” como factor decisivo de compra, reflejo del cansancio del comprador frente a precios elevados y una mayor voluntad de experimentar con múltiples fuentes y formatos de moda.

Los sectores dentro de esta industria no se comportan de manera uniforme. En indumentaria casual y básica, la demanda está más comprimida: los consumidores postergan compras discrecionales u optan por prendas de menor precio ante la incertidumbre económica actual. Por esto, la expectativa de crecimiento del gasto en ropa se ha desacelerado hacia alrededor del 1,5 % a comienzos de 2026, desde más del 3% en períodos anteriores.

En moda de gama media y alta, aunque algunos consumidores con mayor poder adquisitivo continúan comprando, el ritmo de ventas ha mostrado signos de ralentización y las marcas han tenido que ajustar precios o absorber parte de los aranceles para sostener volúmenes. El segmento de moda de lujo, por su parte, sigue siendo menos sensible a aranceles que al gasto discrecional general, pero está sujeto a reducciones puntuales en el tráfico de compras por la percepción de menor valor relativo frente a incrementos de costo de vida en otras áreas. En calzado deportivo y técnico, los aumentos esperados de precios han generado que muchos consumidores reconsideren su patrón de compra, optando por marcas de entrada o esperando ofertas, y esto influye en la rotación de inventarios.

Mirando hacia 2026, las proyecciones de mercado para la venta de productos de indumentaria y moda en EE.UU. apuntan a un crecimiento moderado en términos nominales, con estimaciones de expansión del mercado global de ropa y calzado alrededor de 2,6 % hacia 2026, aunque este promedio global incluye mercados fuera de los Estados Unidos y es probable nuevos cambios económicos que lo influya.

Los analistas de mercado sostienen que en Los Estados Unidos el crecimiento real del gasto en moda no crecerá e incluso puede ser negativo si se ajusta por inflación, reflejando la presión de los precios sobre el consumo ‘discrecional’. Aseguran que la estrategia de muchas empresas se esta orientando a diversificar sus fuentes de abastecimiento, con un desplazamiento de participación de proveedores como China hacia otros países del Sudeste Asiático. Asimismo, buscan negociar con proveedores para compartir el impacto de los aranceles, para no trasladar totalmente los costos al consumidor final.

Los industriales de Latinoamérica y otras regiones que exportan a EE.UU., están atentos a este panorama que implica una necesidad de revisar estrategias de precios, optimizar cadenas de valor y explorar acuerdos preferenciales. También piensan en fortalecer propuestas de producto que conecten con los consumidores que priorizan calidad, sostenibilidad y valor agregado frente a opciones más económicas y de menor calidad.
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Euromonitor / FashionUnited / Fibre2Fashion / Comunidad Textil

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Argentina: Claudio Drescher explicó el impacto impositivo en el precio final de la ropa

Claudio Drescher, presidente de la CIAI.

El empresario Claudio Drescher, presidente de la Cámara de la Industria Argentina de la Indumentaria, CIAI, detalló los gravámenes que debe pagar la industria y el comercio minorista de indumentaria a lo largo del procesos de producción y comercialización. “Esto no pasa en ningún lugar del mundo” enfatizó.

Una de las frases más escuchadas entre consumidores argentinos es que la ropa es cara. De hecho, marcas argentinas que venden en otros países de la región tienen precios más altos en Argentina que en el resto de los mercados en donde operan. Lo mismo sucede con las empresas extranjeras que venden sus artículos en la Argentina.

Drescher señaló que “el sector textil de Argentina tiene una carga impositiva alta porque tiene un alto índice de informalidad”. El presidente de CIAI recalcó que “al sector formal se le cobra mucho y los informales se ahorran esa carga y tienen precios muy distintos”. Un ejemplo claro de esto es que un jean que en un shopping cuesta $100.000 se puede conseguir en La Salada (una enorme feria polular de la provincia de Buenos Aires) por unos $15.000.

Según detalló el directivo, de los $100.000 que cuesta el pantalón, $55.000 corresponden a impuestos y gastos de alquiler. “Al minorista no le llegaron $100.000, le llegaron $45.000. Con ese monto debe afrontar el pago de la prenda, el salario de la vendedora, los servicios, la diseñadora y el transporte hasta el local”.

Drescher resaltó que “esto no pasa en ningún lugar del mundo” y señaló que “todo es más caro en Argentina porque los costos son diferentes”. Estos costos junto con la caída del consumo afectan la producción local. Actualmente, la industria textil está trabajando al 44% de su capacidad según un informe de la Fundación ProTejer.

Por otro lado, el 70% del consumo textil proviene de mercadería extranjera. En este escenario, TN Platex, una de las firmas textiles más importantes del país, debió cerrar su sector de confección en Monte Caseros, provincia de Corrientes. La empresa acordó indemnizaciones y reubicará a 16 operarios en otras áreas como hilandería y telares.
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El ciudadano / Maipistiner / Comunidad Textil

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Colombia vive un diciembre que muestra el entusiasmo del consumo y la celebración

En diciembre los centros comerciales se conviertes en una fiesta de las compras.

La temporada navideña vuelve a confirmar su rol estratégico para la industria textil y de la moda en Colombia, consolidándose como el principal motor de ventas y rentabilidad del año. De acuerdo con estimaciones del Instituto para la Exportación y la Moda, sólo en diciembre la industria generará alrededor de más de mil millones de dólares en ventas, lo que permitirá cerrar 2025 con un crecimiento cercano al 10% en utilidades.

Este desempeño responde al paulatino crecimiento del mercado interno y a la tradición cultural que influye en las compras que se intensifican en las últimas semanas del año.

Una multitud llena las calles en diciembre.

Según los estudios de mercado, las bonificaciones, pagos de fin de año y vacaciones crean un escenario favorable para el consumo, mientras que la compra de ropa adquiere un valor simbólico ligado a la celebración, la renovación y el regalo. Para el consumidor colombiano, vestir una prenda nueva en estas fechas no es solo una decisión “sino una forma de expresar identidad y proyectar expectativas para el año que comienza”. Por esto diciembre en el punto más alto del calendario comercial del sector.

Históricamente, este mes concentra más del 11% de las ventas anuales de la moda en el país, según datos de Inexmoda, con un pico de transacciones en los días previos al 24 de diciembre.

El aumento del tráfico en tiendas físicas, la llegada de turistas y el actual mayor poder adquisitivo de los hogares explican buena parte de esta dinámica. A ello se suma el crecimiento sostenido del comercio electrónico, que ha ampliado el alcance de las marcas y elevado el ticket promedio.

El impacto no se limita a las grandes ciudades ni a las marcas consolidadas. Ferias de emprendimiento, mercados locales y eventos culturales también se benefician del aumento del consumo, generando un efecto positivo a lo largo de toda la cadena productiva.
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Comunidad Textil
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Argentina: tras eliminar los controles sufre una invasión de indumentaria de China

En la Argentina la caída del consumo esta provocando en ciere de miles de comercios minoristas.

La industria textil argentina atraviesa una avalancha de importaciones ultrabaratas, mayormente provenientes de China, y un giro drástico en la política comercial del país. En un contexto de desregulación acelerada, flexibilización aduanera y eliminación de mecanismos básicos de control, el mercado local se ha vuelto terreno fértil para un ingreso masivo de prendas sin certificaciones, sin etiquetas, sin trazabilidad y sin pago de impuestos, lo que constituye una agresión estructural para toda la cadena de valor textil e indumentaria.

En un importante documento, la Fundación ProTejer analizó la actual situación de la industria y el comercio textil en Argentina. En el señala que en apenas dos años China pasó de abastecer poco más de la mitad de las importaciones textiles argentinas a representar siete de cada diez prendas que ingresan al país.

Luciano Galfione presidente de la Fundación ProTejer.

Entre enero y octubre de 2024 y el mismo período de 2025, las importaciones de origen chino crecieron 109%, muy por encima del promedio general. El avance es aún más extremo en categorías clave: en tejidos de punto China explica hoy el 94% del total importado; en indumentaria, el 71%; y en confecciones terminadas, el 68%. Sin duda esta expansión no responde únicamente a la competitividad asiática, sino a un cambio profundo en las reglas del comercio exterior argentino.

La eliminación de normas avaladas por la OMC, como los valores criterio -fundamentales para evitar la subfacturación-, los controles obligatorios sobre etiquetado, talles y composición, y la declaración jurada de componentes del producto, abrió un canal de ingreso sin precedentes para mercadería de dudosa calidad. A esto se sumó la flexibilización del régimen de dumping y la postergación de regulaciones vinculadas a sustancias químicas nocivas en textiles. Todas estas herramientas no eran barreras al comercio, sino mecanismos de transparencia, fiscalización y seguridad para consumidores y empresas, utilizados por países desarrollados para garantizar competencia leal. Al desaparecer, dejaron al sector expuesto a una competencia desbalanceada, donde la producción local compite con productos que ingresan en condiciones imposibles de equiparar.

El segundo vector clave es la expansión explosiva del régimen de correo internacional y la penetración de plataformas digitales chinas como Shein, AliExpress o Temu, que operan directamente sobre el consumidor argentino. Este modelo elude a importadores, mayoristas y comercios locales, enviando productos por vía aérea sin aranceles ni controles efectivos gracias a la flexibilización del sistema puerta a puerta. Estas plataformas se benefician además de subsidios estatales chinos a los envíos internacionales —como ePacket y China Post—, que reducen drásticamente los costos logísticos, permitiendo ofrecer prendas a precios inferiores al costo de las materias primas utilizadas por fabricantes argentinos. El resultado es un esquema donde el consumidor recibe un paquete en su casa, pero la industria nacional pierde producción, empleo y capacidad de inversión.

Según los últimos datos disponibles, el sector textil concentra una de las caídas de producción más profundas. En septiembre registró un retroceso del 20% interanual y acumula una baja de 27,8% al compararse con dos años atrás. La industria textil operó apenas con apenas un 37,1%, del uso de la capacidad instalada, el nivel más bajo entre todos los sectores industriales en Argentina. Esta cifra implica una caída de 14,2 puntos porcentuales respecto de un año atrás y de 22% en comparación con 2023.

Mientras Argentina desregula, las principales economías del mundo avanzan en sentido inverso. Francia aprobó en 2025 la primera ley contra la moda ultrarrápida, que aplicará ecoimpuestos por prenda, exigirá eco-scores y prohibirá la publicidad de estas plataformas desde 2026. La Comisión Europea evalúa eliminar la exención de impuestos a envíos de bajo valor, crear tasas por paquete y establecer un sistema de vigilancia aduanera específico para compras digitales. Estados Unidos eliminó en agosto de 2025 la exención de minimis: todo paquete, sin importar su valor, paga impuestos y cumple controles formales. México avanzó con medidas similares, aplicando aranceles del 33,5% a envíos de plataformas provenientes de países sin acuerdo comercial y obligándolas a registrarse fiscalmente. La tendencia mundial no es frenar el comercio, sino equilibrar la competencia y proteger a consumidores y productores frente a prácticas abusivas.

En Argentina, en cambio, se desmontan instrumentos que garantizaban trazabilidad y recaudación fiscal, mientras el país se convierte en un mercado capturado por operadores digitales extranjeros que venden sin tributar ni cumplir las obligaciones que sí se exigen a cualquier empresa local. Este desbalance erosiona no solo la producción, sino también los canales comerciales tradicionales, las marcas nacionales y el empleo asociado a más de medio millón de trabajadores de la cadena textil e indumentaria.

La ropa barata que llega al consumidor parece una ventaja inmediata, pero su costo oculto es elevado. Cada paquete que ingresa sin impuestos ni controles representa un puesto de trabajo perdido, un taller que cierra, una fábrica que reduce turnos y un comercio que vende menos. Además, el consumidor queda expuesto a productos sin certificación sanitaria, sin información sobre composición o sustancias químicas y sin garantías mínimas. Lo barato, en definitiva, termina saliendo caro cuando el país renuncia a instrumentos básicos de regulación que el resto del mundo fortalece.

El desafío para el sector textil argentino ya no es solo productivo, sino regulatorio. En este contexto, iniciativas legislativas como la impulsada por el diputado Miguel Ángel Pichetto -que propone establecer un marco mínimo para la competencia con plataformas extranjeras- buscan corregir distorsiones extremas y evitar que la desregulación total destruya capacidades productivas que tardaron décadas en construirse. El futuro del sector dependerá de si Argentina decide alinearse con los estándares globales de fiscalización y defensa comercial o si continúa profundizando un modelo que favorece las importaciones descontroladas en detrimento de la producción, el empleo y el desarrollo industrial local.
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Fundación ProTejer / Comunidad Textil

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Las empresas de correos no quieren perder el negocio de entregar las compras baratas de las plataformas chinas

Los correos del mundo ganan mucho dinero con las entregas de compras en las plataformas.

La federación europea de la industria del textil, Euratex, denunció los acuerdos que están sellando los operadores postales de Francia, Italia y Polonia con plataformas como Temu, Shein y otras. Estos movimientos podrían desbaratar los esfuerzos de la Comunidad Europea por reforzar el control de los pedidos en línea procedentes principalmente del Sudeste de Asia y que con sus precios están destruyendo a la industria y al comercio del Continente.

La reacción se dio tras el acuerdo firmado a mediados de octubre entre el grupo francés La Poste y la plataforma china de precios ultrabajos Temu. Un pacto que llevó al ministro francés de Comercio, Serge Papin, a advertir: «Estamos siendo atacados», en referencia al avance de la moda ultrarrápida en el mercado francés. Desde entonces, Temu ha replicado la estrategia con el operador polaco Poczta Polska y con Poste Italiane, siempre con el mismo objetivo: agilizar la gestión de los paquetes procedentes de China que llegan a estos mercados.

Para Euratex, estos acuerdos chocan frontalmente con la línea marcada por el Parlamento Europeo y, además, profundizan en las lagunas regulaciones que Bruselas intenta cerrar. Todo ello en un contexto en el que la industria y el comercio textil de Europa encadena retrocesos: en el primer semestre, la producción de prendas de vestir cayó un 5% y la textil, un 1,9%. El empleo también retrocedió, con descensos estimados del 3% y entre el 4% y el 5%, respectivamente. A esto se suma un deterioro del comercio exterior: mientras las exportaciones disminuyen, las importaciones de moda y textiles aumentaron un 12,3% y un 7,7 %.

«Si los Estados miembros y las instituciones de la UE no actúan ya, con decisión y coherencia, las normas europeas perderán su razón de ser y desaparecerá un ecosistema industrial esencial», advierte Euratex. «La solución es clara y muy esperada: eliminar la exención de minimis (exención fiscal para paquetes extracomunitarios de menos de € 150), aplicar a todos los operadores las mismas normas aduaneras, de IVA y de seguridad, y hacer cumplir sin dilación la DSA (Ley de Servicios Digitales) para impedir que los actores extranjeros de moda ultrarrápida sigan operando con impunidad».

Cientos de miles de paquetes con productos llegan diariamente a diversos países del mundo sin pagar impuestos.

En septiembre, Euratex suscribió una declaración conjunta contra la moda ultrarrápida, que reunía a una veintena de federaciones que buscan presionar a los responsables europeos. Según la confederación, la sensibilización avanza con fuerza en los medios de comunicación, en las capitales nacionales y en Bruselas.

«En Europa se han destruido alrededor de 100.000 empleos textiles», explicaba en septiembre al portal FashionNetwork.com el presidente de Euratex, Mario Jorge Machado. «Es inaceptable. En un sector que emplea a 1,3 millones de personas, eso significa que se ha eliminado cerca del 10% de los empleos textiles europeos y no se ha hecho nada».

Euratex afirma representar a un sector compuesto por 200.000 empresas que generan una facturación conjunta de 170.000 millones de euros.
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Fashion Network / Comunidad Textil

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El explosivo aumento del ingreso de ropa usada en Argentina agrava la crisis de toda la cadena textil

Según datos publicados por la Cámara Argentina de la Indumentaria, entre enero y agosto de 2025, el ingreso de ropa usada alcanzó un volumen inédito de US$ 2,2 millones. Este tipo de importación estaba prohibida por razones sanitarias, pero la administración del presidente Javier Milei habilitó el ingreso sin restricciones de esta mercadería.

Si bien en términos de volumen el ingreso al país de ropa usada hasta ahora no es muy amplio -por la baja en la capacidad de compra-, el aumento de este tipo de importaciones marcó un crecimiento exponencial en los primeros ocho meses del año. En comparación con el mismo periodo de 2024, la cantidad de indumentaria de segunda mano importada se multiplicó por 40.

La mayor parte de las prendas proviene de Estados Unidos donde está prohibido incinerar la ropa que no se vende. De este modo, el primer mundo termina usando de cesto de basura a los países menos desarrollados, como ocurre en Chile y en países africanos como Ghana.

Este aumento se da en contexto adverso para la industria textil local que tiene que enfrentar la apertura de importaciones y la caída abrupta del consumo. El ingreso de ropa usada no solo impacta negativamente en la producción argentina, si no que también pone en riesgo la salud de la población y el ambiente. Las prendas importadas no tienen ningún tipo de control ni trazabilidad con respecto a los productos químicos que se utilizaron en su fabricación, ni de qué modo fueron desechadas y trasladadas.

El sector en Argentina advierte que la liberación total de estas importaciones podría replicar escenarios de desastre ecológico, como ya ocurre con la acumulación de toneladas de desecho textil en el desierto de Atacama, Chile, ya que más de un 40% de lo importado podría no venderse.

Mientras las importaciones se disparan y el consumo interno se retrae brutalmente; fábricas emblemáticas operan al 20% de su capacidad y otras deben cerrar sus puertas. En este difícil contexto, donde la industria clama por una intervención estatal que le permita competir en igualdad, las declaraciones oficiales que promueven la «inexistencia» de política industrial suman tensión al debate.
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La Nueva Comuna / Comunidad Textil

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Europa: fin a los paquetes sin impuestos para proteger a la industria y el comercio

La Unión Europea acordó terminar con la exención arancelaria para los paquetes de menos de € 150. La ventaja que esta eliminando durante décadas permitió la entrada masiva de mercancías baratas sin pagar derechos aduaneros. El ECOFIN -el consejo de ministros de Finanzas de la UE- no solo respaldó la eliminación de este beneficio, prevista originalmente para 2028, sino que también manifestó su intención de adelantarla a 2026.

La decisión europea busca proteger a la industria europea frente a la competencia creciente de plataformas asiáticas como Temu, Shein y Alibaba.

Aunque la nueva normativa no apunta oficialmente a un origen específico, los datos muestran el foco real del problema: el 91% de los envíos de bajo valor que ingresan a la UE provienen de China. Solo en 2024, el valor de estos productos duplicó al del año anterior, alcanzando los € 4.600 millones. Este crecimiento exponencial está estrechamente ligado a la expansión de los gigantes chinos del comercio electrónico, cuyo modelo de negocio se basa en precios extremadamente bajos, envíos fragmentados y volúmenes masivos.

Cientos de miles de paquetes con productos llegan diariamente a Europa sin pagar impuestos.

La Comisión Europea calcula que la Unión pierde unos € 1.500 millones anuales en recaudación por la actual exención, además de enfrentar prácticas de infravaloración deliberada en hasta el 65% de los pequeños paquetes.

El avance regulatorio también responde a la preocupación creciente por la competencia desleal que afecta a miles de empresas europeas, especialmente en sectores como el textil, la confección, el calzado y los accesorios, donde las plataformas asiáticas han ganado terreno mediante estrategias de precios imposibles de replicar dentro de la Unión Europea.

Maros Sefcovic, comisario de Comercio de la Comisión Europea, destacó que el acuerdo envía “una señal clara” de que Europa defenderá a sus industrias estratégicas.

Para acelerar la entrada en vigor, los Estados miembros deberán resolver el desafío logístico que supone procesar millones de paquetes adicionales en aduanas, motivo por el cual originalmente se fijó el plazo de 2028. Sin embargo, el consenso político apunta a implementar un mecanismo transitorio ya en 2026, siempre que la Comisión presente una propuesta viable en diciembre.

Para los empresarios europeos -y especialmente para quienes operan en la industria textil, indumentaria y calzado- esta decisión marca un punto de inflexión. El fin de la exención no eliminará la competencia asiática, pero sí nivelará un poco el terreno de juego, reducirá el ingreso masivo de productos subvaluados y fortalecerá la posición de las marcas que producen dentro de la Unión. Se abre así una nueva etapa en la regulación del comercio digital y en la defensa de la producción local en uno de los sectores más afectados por la globalización acelerada del retail.
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El País / Comunidad Textil
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Según la O.M.C.,las ventas de textiles y calzado de China tienen una tendencia a la baja

Fábrica de confecciones en China.

La organización internacional que se ocupa de las normas que rigen el comercio entre los países informó que las exportaciones chinas de prendas de vestir se contrajeron 3,6% y las de calzado un 8,1%. El resto de los sectores, por el contrario, registraron un crecimiento sostenido que alcanzó el 4,7%.

Según un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC), entre enero y octubre de este año, las exportaciones chinas de indumentaria y calzado registraron un marcado descenso. En el primer caso, la contracción fue del 3,6% mientras que en el segundo se observó una disminución de 8,1%.

Esta tendencia a la baja se fue profundizando a medida que avanzaba el año. En el periodo julio / septiembre, la contracción en las exportaciones textiles fue del 5,9% en comparación con los mismos meses del año anterior y en octubre la caída llegó al 15,7% en términos interanuales. Una lógica similar se registró en el rubro calzado. La disminución en el tercer trimestre fue del 9,9% y en octubre fue del 18,4% en relación con el mismo mes de 2024.

Los aranceles que aplicó Estados Unidos a las importaciones chinas explican en parte la situación. Las ventas de indumentaria a USA (principal destino de la ropa china) marcó en octubre una baja del 8,8%. El aumento de ventas a la UE fue del 4,5% pero no alcanzó a compensar la pérdida de cuota del mercado norteamericano.

Hubo un crecimiento en mercados como Reino Unido (+5,1%) y Canadá (+2,8%), pero se registraron caídas en las ventas a Corea del Sur (-4,6%), Kazajstán (-31,2%) y Kirguistán (4,8%). En el rubro calzado, cayeron las ventas a la UE, USA y Rusia, tres de los principales destinos del calzado chino. La disminución fue del 2,1%, 24,9% y 6,8% respectivamente.
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Modaes / Comunidad Textil

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