Jorge Sorabilla es el presidente de la Fundación ProTejer de Argentina

Desde la irrupción de los telares movidos mediante máquinas a vapor en el Siglo XVIII a la proyectada industria 4.0 de nuestros días, el sector textil ha mantenido su vitalidad, siendo uno de los ejes de la aplicación de nuevas tecnologías. El empresario argentino Jorge Sorabilla * da cuerpo a esta idea en un artículo publicado recientemente en el diario económico El Cronista, que se edita en Buenos Aires.

Los telares funcionando en base a la energía generada por la máquina a vapor, allá por la mitad del S. XVIII en la Gran Bretaña ha sido la imagen de la Primera Revolución Industrial que modificó para siempre las condiciones de vida de la humanidad. A partir de allí, la industria pero en especial la industria textil ha venido protagonizando un derrotero de innovación e incorporación tecnológica que ha sido basal y estratégico para el desarrollo económico y social de los países industrializados.

Al igual que en otras revoluciones industriales, la industria textil y de prendas de vestir será una protagonista central de estos procesos. La revolución 4.0 determinará cambios radicales dentro de la configuración mundial de la industria textil y de la confección de prendas de vestir, que impactarán a nivel de generación de empleo, formas de comercialización, y localización geográfica de la producción, alterando dos lógicas mantenidas en las últimas décadas: la separación del diseño, marketing y desarrollo de productos de la producción manufacturera y la diferente inserción productiva de los países desarrollados y en desarrollo en la internacionalización de la producción mundial, hoy dentro de las cadenas globales de valor.

A fin de mes, la Unión Industrial (Argentina) llevará a cabo su convención anual centrada en los impactos de la actual Revolución 4.0 y que, como ocurrió con los anteriores cambios estructurales, tendrá a la industria textil-indumentaria como uno de los centros de irradiación de las profundas transformaciones que se avecinan.

¿Qué es la Revolución 4.0? Los nuevos desarrollos y avances en materia de informática, robótica, inteligencia artificial, digitalización y automatización, hoy agrupados dentro de la Industria 4.0, atraviesan en forma directa a la producción manufacturera mundial y están generando cambios, que por su profundidad, presagian una verdadera revolución en las formas de organización de la producción, en la logística y en las cadenas de abastecimiento de la industria global. La posibilidad de contar con información (datos elaborados) instantánea en tiempo real sobre las decisiones de los consumidores permite reestructurar los procesos de producción de acuerdo a estas determinaciones del mercado de consumo.

Así es como entramos en una nueva etapa que rompe con la predeterminación de la oferta sobre el mercado y en donde ahora son las micro decisiones de cada consumidor (determinación de la demanda) la que direccionan a la estructura productiva.

El principal eje disruptor de esta revolución está relacionado con la posibilidad del rápido intercambio y obtención de la información. La utilización de nuevas tecnologías que captan, procesan y pronostican datos (e-commerce, Big Data, Sistemas Cloud, el internet de las cosas e incluso los wearables que son dispositivos que se pueden vestir o llevar con la capacidad de intercambiar datos entre ellos y la red) permitirá contar con un activo clave para la comercialización: información fehaciente y de rápida disponibilidad de la demanda de los consumidores. El rápido procesamiento de datos permitirá la reducción de errores de previsión de la producción y costos relacionados al manejo de stocks y almacenamiento, y requerirá como contrapartida de una industria cada vez más flexible, de rápida respuesta y adaptación a los cambios que piden los consumidores.

La industria textil y de confecciones podrá responder de manera más flexible y rápida a estas demandas en virtud de otros avances en robótica y tecnología en producción industrial: tecnologías y sensores que permiten analizar la trazabilidad de productos textiles de la cadena de producción y abastecimiento, el uso de equipos controlados en forma remota y los robots colaborativos que permiten avanzar en tareas que eran de realización exclusiva del ser humano como la confección, junto con la tecnología de impresión 3D que posibilita la producción personalizada de indumentaria o calzado.

La necesidad de adaptar rápidamente la producción industrial, en especial en un sector marcado por las tendencias y cambios en los gustos, reinstalará indefectiblemente la importancia de la cercanía de la provisión manufacturera a los centros de consumo, reduciendo costos de logística y tiempo de llegada al mercado, y que demandará la reintegración entre el diseño y el procesamiento de la producción textil.

Se espera, por lo tanto, una reversión de la deslocalización de la producción a nivel mundial que hizo que las marcas mundiales se transformaran en expertas en marketing y comercialización completamente desconectadas de las operaciones de manufactura, actividad que estuvo dominada por la búsqueda constante de salarios bajos en los países en desarrollo.

Este nuevo contexto a nivel mundial abre un escenario de oportunidades para el sector en Argentina. En efecto, la presencia de entramados productivos completos y de eficiencia global como resulta ser la cadena de valor textil indumentaria de Argentina, serán factores competitivos claves para profundizar un sendero de desarrollo industrial.
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* El Ing. Jorge Sorabilla es presidente de la Fundación ProTejer de Argentina

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