Planta de TNPlatex en Puerto Tirol.

Un informe elaborado por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) señala que la cadena de valor textil mostró una contracción del 24,6%. Esto provoca una persistente caída del empleo en el sector. También asegura que desde el estado continúan impulsándose medidas que atentan contra la inserción internacional, la generación de empleo y el agregado de valor en origen.

Las estadísticas oficiales -dice la entidad empresaria- muestran una caída pronunciada para la actividad industrial argentina en septiembre. Particularmente, la cadena de valor textil mostró una contracción del 24,6% y además viene cayendo el empleo.

Esta situación deviene de un prolongado período que muchos economistas denominan de “tormenta perfecta” para la industria Argentina: una fortísima devaluación que provoca una similar inflación, que deviene en caída vertical de la capacidad de consumo. Esto se cierra con aumentos de la energía y los combustibles de más del mil quinientos por ciento, que condicionan por igual a consumidores y productores. Una apertura indiscriminada de las importaciones también aporta lo necesario para quebrantar a la industria.

Luis Tendlarz, presidente de FITA.

En este sentido FITA recuerda que el Estimador Mensual Industrial del ente oficial de estadísticas, INDEC, arrojó una caída interanual de 11,5% para el sector manufacturero de Argentina, durante septiembre de 2018. En particular, la industria textil presentó las cifras más alarmantes, que profundizan la trayectoria contractiva que tuvo en el período 2015-2018.

En el mes de septiembre registró una caída del 24,6% interanual, siendo la baja más importante del año. De este modo, el sector se encuentra 10,5% por debajo de lo que había estado en el período enero-septiembre 2017 (año en el que a su vez había estado 10,9% por debajo del período enero-septiembre de 2016).

En los números de septiembre se vuelve a ver una caída significativa para la producción de hilados de algodón (-18,7%) y una aún más pronunciada en la producción de tejidos (-29,1%).

Por otro lado, según los datos oficiales, la cadena de textil, confecciones e indumentaria (que había creado alrededor de 50.000 nuevos puestos de trabajo entre 2002 y 2015), ha reducido sus niveles de empleo en el primer trimestre de 2018 (último dato disponible): toda la cadena empleó 10.600 trabajadores menos que en el último trimestre de 2015, lo que representó una caída de 9%. Asimismo, las suspensiones en las plantas textiles son cada vez más recurrentes y prolongadas.

Según FITA las causas de este desempeño atraviesan a la industria en su conjunto. El sistemático aumento de la tasa de interés de referencia no hace más que profundizar la problemática del sector. La cadena de pagos esta cada vez más demorada en el tiempo y las empresas enfrentan un fuerte estrés financiero que se evidencia en el creciente número de cheques rechazados por falta de fondos.

Las líneas de crédito especiales que necesita el sector para atravesar esta coyuntura son insuficientes y no tienen la expansión necesaria para que las empresas puedan acceder a ellas, explica el informe.

A este contexto se suman dos medidas que dificultan la inserción internacional del sector. La primera de ellas fue la reducción de los reintegros a las exportaciones, herramienta orientada a evitar la “exportación de impuestos”. La segunda de las medidas implementadas en este sentido fue el establecimiento de ‘derechos a la exportación’ con un tope de $3 (y en algunos casos $4) por dólar para todas las manufacturas. Estas dos medidas profundizan los incentivos negativos para la agregación de valor a nivel local, generando un daño en la diversificación de la canasta exportadora argentina.

Esta conjunción de factores -asegura FITA- sigue poniendo en jaque a la industria textil nacional lo que se traduce en cierres de plantas y concurso de acreedores de empresas con una vasta trayectoria en el país.

Finalmente la Federación de Industrias Textiles Argentinas reclama “un cambio de rumbo urgente que tenga como norte el impulso a las actividades productivas, incrementando la agregación de valor y la generación de empleo de calidad”.

Cierra su informe explicando que “si no se potencia el desarrollo de la industria, será difícil enfrentar el escenario internacional desfavorable y se profundizarán los problemas de corto, mediano y largo plazo”.
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FITA / Comunidad Textil

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