El mercado mundial del algodón se encamina hacia un escenario de mayor tensión en la campaña 2026/27, con implicancias directas para la industria textil global. El último informe WASDE del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta una caída de la producción y de las existencias mundiales, mientras el consumo alcanzaría el nivel más alto de los últimos seis años.

Según las estimaciones oficiales, la producción mundial descendería un 5%, hasta ubicarse en 116 millones de fardos de 480 libras, debido principalmente a menores cosechas en grandes países exportadores como Estados Unidos, Brasil, China, Pakistán y Australia. Aunque India y Argentina aumentarían su producción, ese crecimiento no compensaría la caída global de la oferta.

Al mismo tiempo, el consumo mundial subiría hasta 121,7 millones de fardos, impulsado por un factor clave para el sector textil: el aumento del costo de las fibras sintéticas derivado de la crisis energética y petrolera internacional. Con el encarecimiento del poliéster y otras fibras artificiales, el algodón vuelve a ganar competitividad y atractivo para fabricantes y marcas de indumentaria.

Para los empresarios textiles, este cambio representa tanto una oportunidad comercial como un desafío de abastecimiento. El renovado interés por las fibras naturales coincide con una reducción de las existencias finales mundiales, que caerían a 71,8 millones de fardos, es decir, 5,4 millones menos que en la campaña anterior. Esta combinación de mayor demanda y menor stock genera expectativas alcistas sobre los precios internacionales.

Estados Unidos, uno de los principales proveedores mundiales, también vería afectada su producción. El USDA estima una cosecha de 13,3 millones de fardos para 2026/27, unos 600.000 fardos menos que en la campaña previa. Como consecuencia, las existencias estadounidenses bajarían hasta 3,9 millones de fardos y el precio promedio al productor aumentaría de 61 a 73 centavos de dólar por libra.

En el comercio internacional, Brasil se consolidaría como el principal exportador mundial con 15 millones de fardos, seguido por Estados Unidos con 12,3 millones.

El nuevo escenario obliga a la industria textil a replantear estrategias de abastecimiento, cobertura de precios y composición de materias primas. Para muchas empresas, asegurar contratos anticipados y diversificar proveedores podría convertirse en un factor decisivo ante un mercado que comienza a mostrar señales claras de menor disponibilidad y mayores costos.
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Fibre2Fashion / Comunidad Textil

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