Planta textil de maquila en Paraguay.

En los últimos años Paraguay se consolida como uno de los polos emergentes de la industria textil y de confecciones en América Latina, apoyado en el régimen de maquila, la estabilidad macroeconómica. Esto está generando inversiones extranjeras que se expandieron especialmente en 2025 y proyectan ampliarse en 2026.

Durante 2025, el país registró un nuevo récord en el total de exportaciones bajo el régimen de maquila, alcanzando los US$ 1.309 millones, lo que confirma el rol de este esquema en la estructura industrial de Paraguay. Dentro de este universo, el complejo textil y de confecciones representó alrededor del 16% de los envíos, y siendo uno los mayores generadores de empleo industrial en el país.

Específicamente el sector exportó cerca de US$ 86 millones sólo hasta mayo de 2025, con un empleo de unos 7.500 trabajadores en el régimen maquilador, a través del funcionamiento de unas 80 empresas.

El desempeño del sector en 2025 fue calificado como “muy favorable” por referentes industriales, con crecimiento del empleo formal, expansión de las exportaciones y una mayor consolidación del país como plataforma productiva.

Este dinamismo esta vinculado a que Paraguay ofrece costos laborales competitivos, incentivos fiscales -como un impuesto único reducido sobre el valor agregado- y ventajas logísticas dentro del Mercosur, factores que han captado el interés de inversores extranjeros, siendo el 60% de ellos de Brasil, pero incluyendo también a capitales asiáticos.

El flujo de nuevas inversiones comenzó a acelerarse en 2025, cuando se aprobaron 22 nuevos programas de maquila por unos US$ 50 millones. Muchos de éstos estan vinculados a manufacturas industriales, entre ellas textiles y confecciones. Este esquema de “entrada progresiva” -con plantas inicialmente acotadas que luego escalan- se está consolidando como patrón dominante de instalación empresarial en el país.

La geografía productiva también muestra una creciente concentración en polos industriales como Alto Paraná, Central y Asunción, donde se ubica la mayoría de las plantas y donde la industria textil encuentra infraestructura, mano de obra y conectividad regional.

De cara a 2026, las perspectivas son expansivas. Autoridades y empresarios coinciden en que el sector continuará creciendo impulsado por nuevas normativas que buscan fortalecer el régimen de maquila, ampliar la seguridad jurídica y atraer más inversiones, incluso en servicios vinculados. El objetivo es transformar a Paraguay en un hub regional de producción textil, capaz de sustituir importaciones asiáticas dentro del Mercosur y escalar en valor agregado.

Para las autoridades el desafío del país ya no es demostrar competitividad básica, sino avanzar hacia una mayor integración de la cadena productiva, mejorar la capacitación laboral y desarrollar proveedores locales que permitan aumentar el contenido nacional.

Al desembarco del gigante brasileño Döhler SA, podría sumarse otra importante en este rubro como Teka. Además recientemente se inauguró la fábrica de Karsten en Ciudad del Este, que forma parte del conglomerado de grandes empresas brasileras del rubro de cama, mesa y baño. Otros grandes grupos textiles de Brasil de ese rubro como Corttex y Altenburg ya operan en Paraguay.
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ABC Color / La Nación / Comunidad Textil

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