La Fundación ProTejer emitió su Boletín Económico de abril con datos sobre la industria que exigen cambios urgentes
La Fundación ProTejer, que representa a toda la cadena empresarial del sector textil y confeccionista de Argentina, dio a conocer su ‘Boletín Económico Abril 2026’. En el informa que un “cóctel explosivo golpea a la Industria textil y de indumentaria local, al estar sometida a costos altos, ventas bajas, alta capacidad ociosa y gran cantidad de importaciones”. Por esto la entidad asegura que la cadena de valor textil e indumentaria local atraviesa una de las peores crisis de su historia reciente.
El sector textil asegura que la combinación de fuerte caída del consumo interno, deterioro del poder adquisitivo y pérdida de empleo, apreciación cambiaria, apertura importadora acelerada y elevados costos sistémicos está generando un escenario crítico para la producción nacional.

La industria confeccionista es una de las más afectadas por la caída del consumo y la competencia de importados.
En materia productiva, los últimos datos oficiales reflejan la magnitud del deterioro. En el primer bimestre de 2026, la producción textil cayó -29,4% interanual y se ubicó -35,3% por debajo de 2023. Por su parte, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió -19,3% respecto de 2025 y -16,6% frente a 2023. Se trata de caídas sostenidas durante más de dos años, muy profundas, en sectores intensivos en empleo y con fuerte presencia pyme y federal en todo el país.
Como correlato, la capacidad ociosa en las fábricas se encuentra en niveles alarmantes. En el primer bimestre de 2026, 7 de cada 10 máquinas estuvieron paradas en las fábricas textiles.
Las ventas continúan deprimidas y no logran recomponer el nivel de actividad. La debilidad del mercado interno -marcada por bajos ingresos y pérdida de empleo de calidad- se combina con una sobreoferta de productos en distintos canales comerciales, producto del masivo ingreso de mercadería importada y de una demanda insuficiente para absorber la oferta existente.
En este contexto de bajas ventas, los precios del sector crecieron muy por debajo del promedio general. En marzo de 2026, los precios al consumidor de prendas de vestir y calzado aumentaron solo 13,4% interanual, posicionándose como la categoría de menor suba anual, frente a una inflación promedio de 32,6% interanual.
Desde diciembre de 2023, los precios al consumidor del sector acumulan un aumento de casi la mitad de lo que avanzó la inflación general (118% prendas y calzado frente a 213% del nivel general).
Sin embargo, esta moderación de precios no responde a una mejora estructural, sino a un mercado recesivo, con baja demanda, exceso de stock y empresas operando con rentabilidad negativa. En numerosos casos tanto la industria como el comercio minorista vende por debajo de los costos para sostener liquidez y liberar mercadería.
A esto se suma el ingreso masivo de productos importados, favorecido por la desregulación comercial y el cambio en los incentivos macroeconómicos, especialmente la apreciación cambiaria. En un contexto global de sobreoferta de textiles e indumentaria, Argentina se
transformó en un mercado de destino para excedentes externos, desplazando producción local y profundizando la crisis sectorial.
Entre enero y marzo de 2026, las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron 79 mil toneladas y US$ 421 millones. Mientras las cantidades importadas cayeron 17%, los valores crecieron 5%, reflejando un cambio en la composición de las compras externas: aumentan los bienes finales importados y caen los insumos para producir localmente. Es decir, se importa cada vez más producto terminado y menos bienes para abastecer la industria nacional.
Así, las importaciones de ropa y confecciones se ubican en sus máximos niveles históricos y aumentaron en promedio 85% respecto del récord alcanzado el año anterior, que había cerrado con un incremento de 185% interanual.
A su vez, dada la flexibilización del sistema puerta a puerta para envíos postales, los ingresos vía courier se incrementaron 118% en los primeros tres meses del año respecto del año anterior y 550% si se comparan con los niveles de 2024.
Las consecuencias sobre el empleo ya son contundentes. En enero de 2026, el sector textil, confecciones, cuero y calzado registró la mayor caída porcentual del empleo privado registrado de toda la economía, con una baja del 18% respecto de diciembre de 2023. Esto equivale a 21.339 puestos de trabajo registrados perdidos.
También la estructura empresaria muestra un deterioro acelerado. Desde fines de 2023 cerraron cientos de empresas a lo largo de la cadena de valor. En el segmento industrial textil, indumentaria y calzado están cerrando 3 plantas de producción por día, y ya se acumulan 749 establecimientos registrados perdidos, una señal clara de la profundidad de la crisis actual.
La continuidad de esta dinámica no solo compromete la coyuntura. Cuando las máquinas permanecen apagadas durante demasiado tiempo, se destruyen capacidades productivas, empleo calificado, inversión acumulada y entramados empresariales que luego demandan años para reconstruirse.
Frente a este escenario, la Fundación ProTejer sostiene que resulta urgente avanzar con medidas de contención para sostener el empleo y las empresas, al mismo tiempo que se impulsen las reformas estructurales de competitividad, alivio fiscal, financiamiento e infraestructura que Argentina ha postergado durante demasiado tiempo.
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Fundación ProTejer / Comunidad Textil
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