Donald Trump y Xi Jinping ya no se sonrien como en otras épocas…

Los aranceles impulsados por el gobierno de Donald Trump a los países con gran grandes cetros productores de bienes, están generando un impacto inflacionario en Estados Unidos y deteriorando el poder de compra de los consumidores. Así detalla un nuevo análisis del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, que vuelve a poner en debate la eficacia de la política de ‘guerra comercial’.

El estudio concluye que la gran mayoría del costo económico de los aranceles aplicados en 2025 no fue absorbida por los exportadores extranjeros -como buscaba Trump- sino por las propias empresas importadoras y los consumidores estadounidenses. En concreto, casi nueve de cada diez dólares del impacto arancelario recayeron dentro de la economía de Estados Unidos.

En el período entre enero y agosto de 2025 cerca del 94% de las nuevas tarifas se trasladó a importadores y compradores locales. La proporción se mantuvo elevada en los meses siguientes: 92% entre septiembre y octubre y 86% en noviembre. En promedio, el informe estima que un promedio de alrededor del 90% de la carga terminó impactando en precios internos estadounidenses.

Para el sector empresarial finalmente los aranceles están funcionando en la práctica como un impuesto interno. El trabajo de los economistas de la Reserva Federal de Nueva York y de la Universidad de Columbia muestra que el arancel promedio estadounidense sobre productos importados saltó del 2,6% a comienzos de 2025 al 13% hacia fines de año, una suba que se trasladó de forma significativa a los precios de lo productos importados.

La conclusión es que los bienes alcanzados por el arancel medio registraron aumentos de precios un 11% superiores a los de productos comparables no gravados. Este traspaso a precios refuerza las presiones inflacionarias en la economía estadounidense y golpea directamente el nivel de vida de los hogares, especialmente en segmentos de consumo masivo como indumentaria, calzado, electrónica y bienes para el hogar.

Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional recaudó US$ 287.000 millones en derechos de aduana, impuestos y tasas durante 2025, lo que representa un salto del 192% interanual, según datos del Tesoro. Pero esa mayor recaudación se explica, en gran medida, por el mayor costo asumido por el propio mercado interno, lo que implica que los propios consumidores han pagado más impuestos.

El informe del Banco de la Reserva Federal de Nueva York subraya además que el comportamiento de los exportadores extranjeros fue similar al observado en la primera ola arancelaria de 2018. En este caso, en lugar de reducir precios para compensar el gravamen, mantuvieron sus valores, obligando a que el ajuste se trasladara al importador estadounidense. El resultado fue un encarecimiento de los productos para el consumidor final sin efectos macroeconómicos positivos de magnitud.

Para los empresarios globales -incluidos los de la cadena textil, calzado y complementos- el es que un mercado estadounidense con mayor presión inflacionaria y consumidores más cautelosos puede moderar la demanda en segmentos sensibles al precio, incluso aunque se anuncie que la política comercial busca proteger la producción local.
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Fibre2Fashion / Comunidad Textil

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