Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) dicen que han desarrollado un recubrimiento textil repelente al agua utilizando polímeros de cadena corta en un proceso conocido como Deposición Química de Vapor (iCVD), que es sostenible y funcional para la industria.

El equipo del MIT ha creado un método para tratar tipos de fibras convencionales, como algodón, nylon y lino sin el uso de la química estándar de la industria C8 (cadena larga). La química C8 es algo que la industria esta tratando de eliminar, ya que es bioacumulativa y perjudicial para el medioambiente.

El método desarrollado por el equipo de investigación utiliza polímeros de cadena corta (C6 o menos) en un proceso de revestimiento llamado iCVD. Este fue ideado en los últimos años por el profesor de ingeniería química del MIT, Michael Kasser. Este proceso no implica ningún líquido y se puede hacer a bajas temperaturas para producir una película delgada que se adapta a la estructura de la tela.

Un proceso de limpieza con chorro de arena de la superficie es un paso adicional opcional durante la fabricación, lo que en realidad puede aumentar la repelencia al agua. “El mayor desafío fue encontrar el punto óptimo donde el rendimiento, la durabilidad y la compatibilidad con iCVD pudieran funcionar juntos y ofrecer el mejor rendimiento”, dijo Dan Soto, postdoctoral del MIT.

Los medios convencionales para aplicar un tratamiento repelente al agua verían que el material del sustrato se rocía en un líquido y se seca, esto no solo obstruye los poros sino que, posteriormente, reduce la transpirabilidad. Cuando este es el caso, se toma una medida adicional para destapar los poros de la tela para lograr mantener la ‘transpirabilidad’ del tejido.

Kripa Varanasi, profesor del MIT.

“La mayoría de las telas que dicen ‘repelente al agua’ en realidad son resistentes al agua”, dijo la profesora de MIT, Kripa Varanasi. “Si te paras bajo la lluvia, eventualmente el agua pasará. En última instancia, el objetivo es ser repelente: tener las gotas simplemente recuperarse”.

Se dice que las telas tratadas se sometieron a rigurosas pruebas para cumplir con los requisitos estándar de la industria a prueba de lluvia. Además, el recubrimiento exhibió una durabilidad excepcional ya que no hubo daños después de 10.000 repeticiones de la prueba de abrasión. De hecho, la fibra se dañó antes que el recubrimiento.

Además del agua, se ha demostrado que el recubrimiento repele varios líquidos, incluidos el café, el ketchup, el hidróxido de sodio y otros ácidos. MIT ahora espera licenciar la tecnología pendiente de patente para fabricantes y marcas de ropa.
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T.EVO / Comunidad Textil

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