Trabajadoras de una fábrica de confecciones en Etiopía.

Los trabajadores etíopes de las fábricas de prendas de vestir son actualmente, en promedio, los peor pagados del mundo. Los datos corresponden al informe del Centro Stern para Empresas y Derechos Humanos de la Universidad de Nueva York (EE.UU.), difundido recientemente.

Etiopía, una de las economías actualmente de más rápido crecimiento de África, realiza un experimento económico invitando a la industria mundial de la confección a instalarse en sus parques industriales en expansión. Las primeras empresas que llegaron fueron las chinas, en busca de la competitividad perdida ante el aumento de los costos laborales en su país.

“El entusiasmo del gobierno por atraer inversión extranjera lo llevó a promover el salario base más bajo en cualquier país productor de prendas de vestir. Ahora se calcula que es el equivalente a US$ 26 por mes”, aseguran los autores del informe, Paul M. Barrett y Dorothée Baumann- Pauly

En comparación, los trabajadores chinos de la confección ganan el equivalente a US$ 340 al mes, los de Kenia ganan US$ 207 y los de Bangladesh ganan US$ 95.

Atraídos por los parques industriales de reciente construcción y una gama de incentivos financieros, los fabricantes de muchas marcas internacionales dan trabajo a decenas de miles de trabajadores etíopes.

El nuevo informe se basa en una visita a principios de este año al emblemático Parque Industrial de Hawassa. El centro que esta ubicado en el sur de Etiopía y a 225 kilómetros al sur de Addis Abeba, se inauguró en junio de 2017 y actualmente emplea a 25.000 personas.

Según el informe, la mayoría de los jóvenes trabajadores etíopes apenas pueden sobrevivir hasta fines del mes y no les alcanza para aportar a sus necesitados hogares. En promedio, el salario mínimo mensual en Etiopía es de alrededor de US$ 110, según Ayele Gelan, economista investigadora del Instituto de Investigación Científica de Kuwait.

La situación es compleja y ya se han producido protestas de los trabajadores. La productividad en las fábricas de Hawassa suele ser baja, mientras que la desilusión y la deserción de los trabajadores es alta “, dice el informe.

Abebe Abebayehu, jefe de la Comisión de Inversiones de Etiopía.

La política etíope también está irrumpiendo inesperadamente las operaciones de la fábrica. “El gobierno de Etiopía debe abordar la tensión étnica en Hawassa y en otros lugares”, dice el informe. También hace un llamamiento al gobierno para que implemente un plan económico a largo plazo para fortalecer la industria de prendas de vestir y establecer un salario mínimo que garantice condiciones de vida dignas.

Abebe Abebayehu, jefe de la Comisión de Inversiones de Etiopía, dijo a la agencia AP que la mayoría de las fábricas de prendas de vestir prefieren ubicarse en lugares con bajos costos laborales. “Si no fuera por esto las compañías chinas no habrían venido a Etiopía”, asegura Abebe.

El funcionario etíope cuestionó que el informe marque que el salario mensual es de US$ 26 por mes: “ese es un salario básico, pero en Etiopía las fábricas también proporcionan una comida en el lugar de trabajo y otros servicios”.
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Associated Press / Comunidad Textil

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