Un grupo de parlamentarios de Gran Bretaña señalaron recientemente que la industria de la moda de su país es explotadora e insostenible y que las marcas líderes deben intensificar sus labores para proteger a los trabajadores y reducir los desperdicios que generan.

Una excelente nota de Fashion Network sostiene que el grupo parlamentario encuestó a 16 grandes retailers en torno a la investigación sobre los US$ 42.000 millones que mueve la industria de la moda británica. Esto se dio en medio de cuestionamientos sobre si este sector promueve el exceso del consumo, genera desperdicios excesivos y paga bajos salarios a sus empleados.

El informe es lapidario al señalar que “el modelo actual de la moda, explotador y que hace daño al medioambiente, debe cambiar”.

El Reino Unido, que compra más ropa por persona que cualquier otra región en Europa, esta viviendo un boom del fast fashion, ropa barata de rápida producción para responder a las últimas tendencias que van generando.

El Comité Auditor de Medioambiente del Parlamento británico (Environmental Audit Select Committee) encuestó a grandes detallistas en relación a temas como protección de los trabajadores, el uso de algodón orgánico o sostenible, el límite del uso de químicos peligrosos y la reutilización o el reciclaje de mercadería sin vender.

Solo un tercio de los minoristas encuestados se comprometieron a una iniciativa global para asegurar el salario mínimo para los trabajadores textiles.

JD Sports, Sports Direct, TK Maxx, Amazon Reino Unido y las plataformas online Boohoo y Missguided fueron consideradas como las menos comprometidas en mejorar la sostenibilidad, mientras que la marca de lujo Kurt Geiger no respondió al a encuesta.

Asos, Marks & Spencer, Tesco, Primark y Burberry fueron percibidas como las que más esfuerzos hacen al respecto.

Burberry desató un escándalo el año pasado cuando admitió que destruía mercancía, valorada en cerca de 40 millones de dólares, que no había sido vendida. Después de ese conflicto, la compañía prometió que no volvería a quemarla.

Greenpeace dijo que el 73% de fibras textiles utilizadas en producir más de 100.000 millones de prendas terminan cada año en vertederos o incineradores, después de haber sido escasamente usadas.

Los parlamentarios también mencionaron tener conocimiento de “evidencia preocupante” sobre prácticas en la ciudad inglesa de Leicester, donde 700 fábricas producen cerca de un millón de prendas a la semana para retailers como Boohoo y Missguided. Ellos denunciaron que algunas fábricas “dejan de lado la ley para maximizar sus ganancias”.

Uno de los periodistas dijo a la comisión que la tarifa por hora de un trabajador textil en muchos lugares era de 3,5 libras esterlinas la hora, menos de la mitad del salario mínimo nacional.

Los parlamentarios expresaron que estaban preocupados por la evidencia de que Boohoo y Missguided negociaban duramente con los proveedores para hundir los precios. También criticaron a Boohoo por su actitud hacia los sindicatos de trabajadores.

Mary Creagh, presidenta del Environmental Audit Select Committee del Parlamento británico.

Asimismo, notaron que Missguided ha tomado algunas medidas positivas al concluir su trabajo con 60 fábricas, prohibir el pago en efectivo y fundar una línea de ayuda.

Boohoo dijo a la Thomson Reuters Foundation que estaba comprometido a mejorar la sostenibilidad y que estaba introduciendo líneas de ropa con prendas recicladas, pero no respondió a las críticas en su contra sobre las condiciones laborales.

La presidenta del mencionado Comité, Mary Creagh, dijo que el informe ayudará a los consumidores a “elegir si desean utilizar su dinero en una compañía que está haciendo poco por proteger el medioambiente o para promover salarios apropiados para sus trabajadores”.
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FashionNetwork / Comunidad Textil

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