Industria Textil

Un informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, CIAI, el sector de empresas confeccionistas que representa esta viviendo un período nefasto: fuerte caída de producción por la baja en el consumo, el gran aumento de las importaciones, suba en tarifas de energía lo que redundó en el 2017 en cierres y despidos con una caída de más del 8% de los puestos de trabajo registrados.

Según la CIAI fechado en febrero dice que “el consumo no despega, la producción local sigue cayendo y las importaciones de prendas de vestir parecen no tener techo”. En 2017 el ingreso de ropa creció un 22%, tanto en volumen como en dólares, en relación al año anterior. Este impacto importador es aún mayor si se toma el acumulado de ambos años: un aumento del 50% en dos años.

Esta situación se vive en un contexto en los que los costos se disparan. El más importante fue que en 2017 la tarifa de electricidad creció un 174% y la nafta el 32,4%, a los que hay que sumar los aumentos del 2016.

Al referirse a la caída de la demanda de ropa, el trabajo de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria comenta que los shoppings de la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, principal mercado para las prendas de vestir, mostraron una caída de 1% en noviembre de 2017 respecto del mismo mes de 2016, según el ente oficial de estadísticas, INDEC. Cabe destacar que ya el 2016 había sido un año de gran baja de la demanda.

En los supermercados de todo el país, por su parte, las compras de ropa y productos textiles se desaceleraron fuertemente al subir sólo 2,9% entre ambos noviembres (entre octubre 2016 y octubre 2017 habían crecido 7%). Y en los comercios minoristas relevados mensualmente por Cámara Argentina de la Mediana Empresa, la facturación interanual creció sólo 1,2% en diciembre.

El pobre desempeño del consumo, se explica en el informe está principalmente asociado a la débil recuperación del poder adquisitivo de los salarios: sólo crecieron 0,4% entre diciembre de 2017 e igual mes del año anterior, según el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET).

El fenómeno también obedece a la caída del consumo en cuotas, como destaca un reciente informe de la Cámara de Tarjetas de Crédito y Débito (ATACYC): en el rubro Indumentaria y Calzado, las compras con tarjetas de crédito cayeron 2,7%durante 2017. Si bien este dato no forma parte de la serie habitual compendiada en este trabajo, es también demostrativo de la caída del consumo en el sector.

El estudio del mes de febrero además dejó en evidencia que las importaciones subieron 21,6% en el mes de diciembre de 2017 comparado con el último mes de 2016. Por su parte, si se analiza el comportamiento de las cantidades importadas, el incremento entre ambos meses fue de 22%. Hay que tener en cuenta que el precio de la ropa importada entre ambos diciembres cayó 0,4%, según el INDEC.

Estos números de las importaciones adquieren más densidad si se agrega el acumulado importado de los 12 meses de 2017 versus todo el año 2016: el aumento en dólares fue 26,7%, mientras que en términos de kilogramos (cantidades), las compras en el exterior subieron 50%. Respecto del precio promedio de la ropa importada, en el acumulado 2017 contra 2016, declinó 15,6%.

La mayor dinámica importadora estuvo asociada al abaratamiento de las prendas importadas desde China, principal origen de las importaciones argentinas de ropa. La causa de esto es la caída de 3,2% del tipo de cambio real con el gigante asiático en diciembre de 2017 respecto al mismo mes del año anterior, según el BCRA.

A su vez, la apreciación cambiaria encareció las prendas argentinas en el exterior, lo que llevó a una caída de las exportaciones de ropa de 60,5% para diciembre de 2017, en función de los registros aduaneros del INDEC. Para el acumulado de los doce meses de 2017, las exportaciones argentinas de ropa disminuyeron 3,3% respecto a lo ocurrido durante 2016, según la misma fuente.

Los datos resumen el duro presente de la confección de indumentaria nacional. La ecuación de caída del consumo más una fuerte suba de importaciones impactó negativamente en la producción del sector.

A su vez, la menor producción industrial afectó la cantidad de trabajadores registrados. Según el Ministerio de Trabajo, entre el segundo trimestre de 2017 y mismo período de 2016 se perdieron 3.925 puestos, cifra que equivale a una reducción de 8,1% en el plantel del personal ‘en banco’ del sector manufacturero dedicado a confección de prendas de vestir.

A esto se suman los nuevos aumentos en las tarifas de los servicios públicos de fines del año pasado e inicios de 2018, que no sólo subieron los costos de producción para las fábricas de indumentaria sino que también complican el panorama futuro del consumo de ropa en la población.

El incremento anual de las tarifas de la energía eléctrica fue de un 174,4% con respecto al 2016, según estadísticas oficiales.

En lo que hace a los costos financieros el sistema elevó la tasa de interés para financiar a las Pymes a 36,5%, subiendo así el costo del dinero para las industrias.

El índice de ‘confianza del consumidor’ elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella sufrió una caída de 15,5% en diciembre de 2017 respecto del mes de noviembre. Comparado con enero de 2017 este índice mejoró un 1,6%.

Durante 2017 la caída del consumo llevó a un abaratamiento relativo de los precios de las prendas. Estos sólo aumentaron 16,6%, muy por debajo del 24,8% de la inflación general que sufrió la economía argentina, según el ente oficial de estadísticas.
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CIAI / Comunidad Textil

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